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Crónicas

Noche de Rock melancólico en la Carpa Astros

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Para EL CLUB DEL ROCK – TIM DRAKE

En medio de todos los festivales y magnos eventos de bandas internacionales, la Carpa Astros se encuentra dando batalla de forma contundente con buenos shows. San Pascualito Rey, La Barranca y Salvador y los Eones hicieron saborear y disfrutar con su música a sus fieles seguidores el pasado 27 de febrero en la carpa mencionada. El concepto de unir a estas bandas resulto agradable, bandas que ya tienen su largo andar como agrupación y los integrantes de estas bandas que han triunfado y siguen triunfando en otras bandas de nombres legendarios como Cuca, Caifanes, Santa Sabina y La Castañeda, por mencionar algunas.

La banda abridora, Salvador y Los Eones con su extraña fusión de bolero, rock, metal gótico, se apoderaron del escenario y brillaron con rolas ya emblemáticas de las cantinas y del mundo arrabalero como su ya clásico “La Copa Rota” y la multicovereada “El Jinete”. Poco a poco la banda se va quitando la sombra de ser “el proyecto alterno del vocal de La Casta”, para darse su lugar y abrirse camino con su propio estilo y nombre.

Salvador y Los Eones | Foto: Raquel Coss

Salvador y Los Eones | Foto: Raquel Coss

San Pascualito Rey y su rock nostálgico se dio a notar de inmediato como la banda esperada, muchos se dieron cita solo para ver a esta agrupación, coreando cada letra y cada canción desde el principio hasta el final, muchos en solitario, otros con pareja, algunos ya cantando más con el cariño a la cerveza en mano y desplegando sus dotes vocales al parejo que el vocal Pascual y los eminentemente melancólicos riffs de Otaola. La banda se entregó a su legión de seguidores con un despliegue de energía único y un setlist de altísima sensibilidad con rolas ya emblemáticas de la banda como son: “Así es el Amor”, “Si te vas” y “Olvídate de Mí” y con el momento más álgido del set que fue “Nos Tragamos”, donde hasta una que otra lagrima se dejó ver en algunos asistentes.

San Pascualito Rey | Foto: Raquel Coss

San Pascualito Rey | Foto: Raquel Coss

Finalmente, La Barranca, liderada por el maestro Aguilera, una leyenda alejada del mainstream y de los reflectores pero que siempre habla con su calidad musical, fue la banda encargada de cerrar este gran evento. José Manuel siempre con un tono amable y agradecido, nunca abandonó su estilo, desparramando elegancia y buen gusto, justo lo que sus fieles seguidores esperaban en sus melodías y en su persona. Hizo lo que todos esperaban, sin desilusionar a nadie, se notó el oficio en el escenario, para muchos que no lo habían visto les resultó emotivo, algunos más jóvenes se dieron la oportunidad de conocerlo y de formar su propio juicio. Lo que no se puede negar es que La Barranca es una banda demasiado interesante y que de a poco ha mantenido su sitio y estatus en la escena del rock sin tanto aspaviento o escándalos desafortunados. El setlist dio un recorrido por toda su discografía, deslumbrando canciones como “La Tempestad”, “El Tiempo es Olvido” y “La Visión” y la impecable “Zafiro”.

La Barranca | Foto: Raquel Coss

La Barranca | Foto: Raquel Coss

Tres bandas que ya forman parte de los grandes nombres del rock nacional se unieron, con estilos tan distintos entre ellos, pero con cierta semejanza en el estilo de las letras, con ese sabor al desamor y a la tragedia de la pérdida de la persona amada,  a final de cuentas,  la idea es entregar música, para que cada espectador se adapte y se identifique con los sonidos del rock y descargue sus emociones en ellos. Eso fue lo que paso en la Carpa Astros esa noche, tanto fue el rock melancólico que de ahí surgió que hasta el cielo acabo derramando lágrimas.

Galería completa de fotos en: https://goo.gl/5gWL96

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte - Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo... pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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