Oliver Castillo es un músico limeño cuya historia está profundamente ligada al bajo eléctrico y a Dmente Común, banda que fundó junto a Jeremy Castillo y Daniel Willis a comienzos de los años noventa. Desde su debut en 1994, el grupo ha atravesado territorios cercanos al rock, el funk, el metal y el progresivo, construyendo una trayectoria que ya supera las tres décadas. Esa experiencia sirve para entender de dónde proviene Laboratorio V03, aunque el disco encuentra una ruta bastante distinta a la de la banda que lo acompañó durante buena parte de su vida musical.
El tercer volumen de Laboratorio reúne 13 composiciones instrumentales inspiradas en animales y 12 músicos invitados. Tavo Castillo, Alec Marambio, Allexa Nava, Miguel Arroyo, Martin Choy, Ana Contreras, Theremyn_4, David Cabrejos, Pauchi Sasaki, Jonathan Mendoza, Luis Jimenez Casana y Aaron Alfaro participan en distintas piezas, ampliando el campo de acción de unas composiciones que nacen alrededor del bajo de Oliver. El disco mantiene así una estructura reconocible dentro de la trilogía, pero la nómina de participantes convierte esta última entrega en una fotografía especialmente amplia de distintas generaciones y escenas de la música peruana.
El concepto de fauna atraviesa todo el álbum. “Dragones”, “Perro”, “Langosta”, “Pulpo”, “Colibrí”, “Parasaurolophus”, “Hipocampo”, “Termita”, “Pez volador”, “Tortuga marina”, “Tiburón”, “Calamar colosal” y “Ornitorrinco” funcionan como nombres y puntos de partida para imaginar comportamientos, movimientos y atmósferas. Oliver parte de una idea musical vinculada a cada criatura y luego permite que el músico invitado intervenga sobre ella. El resultado mantiene una raíz común, pero abre trece caminos distintos dentro del mismo laboratorio.
Esa dinámica también explica la particularidad de las colaboraciones. Alec Marambio aparece en “Perro” y “Calamar colosal”; David Cabrejos participa en “Termita” y vuelve junto a Aaron Alfaro en “Ornitorrinco”. Pauchi Sasaki aparece en “Pez volador”, Theremyn_4 en “Hipocampo”, Martin Choy en “Colibrí” y Ana Contreras en “Parasaurolophus”. Oliver plantea las bases y los invitados las llevan hacia sus propios territorios, un procedimiento que viene acompañando la trilogía desde Laboratorio V01 y que en este tercer capítulo alcanza una nómina particularmente diversa.
Laboratorio V03 termina siendo, entonces, un disco sobre la transformación de una idea cuando deja de pertenecerle por completo a quien la inició. Oliver pone el bajo, las criaturas y la estructura inicial sobre la mesa; los músicos convocados modifican el resultado con sus propias herramientas. Después de tres volúmenes, 39 composiciones y una larga lista de colaboradores, el laboratorio llega a su cierre manteniendo intacta la curiosidad que le dio origen. Quizá esa sea la imagen más precisa para despedir esta trilogía: Oliver frente a sus cuatro cuerdas, rodeado de animales que existen únicamente cuando alguien más decide darles vida.





