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Crónicas

Philip Anselmo & The Illegals y su vulgar demostración de poder

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Algunos supuestamente llegaron desde la madrugada, el show aún no comenzaba y sus rostros ya reflejaban cansancio; otros se veían desesperados mientras las filas de acceso avanzaban poco a poco, al mismo tiempo que los que llegaban a la revisión, dejaban cualquier alimento o bebida -en su mayoría cervezas-, en un pequeño bote de basura; pero el objetivo de todos era el mismo, hacer vibrar el Circo Volador desde sus entrañas al ritmo devastador de Philip H. Anselmo & The Illegals y su A Vulgar Display of Pantera.

La parte baja del recinto estaba abarrotada, mientras las gradas en la parte superior poco a poco daban la bienvenida a los fans que no dejaban de accesar al lugar, de hecho, se rumora que el portazo estuvo a punto de hacerse presente en el venue ubicado en las inmediaciones de la estación La Viga del metro de la Ciudad de México.

El intenso calor fue el invitado imprevisto de la velada, que sin duda fue factor en contra de quienes guardaban celosamente su lugar hasta el frente de la reja, sí, esos que según llegaron de madrugada. Su servibar culpó de esta situación al calentamiento global, aunque también pudo haber sido la resaca por la intensa noche de viernes, who knows?

Directo desde Tampico…

Los ánimos estaban al borde, pero oficialmente, la locura fue desatada en punto de las 20:30 horas. Ivan, Dave, Chopper y Paco, mejor conocidos como Evil Entourage, fueron los encargados de abrir con las hostilidades con su Death Metal tamaulipeco.

Evil Entourage por Raquel Coss

Evil Entourage por Raquel Coss

Siempre es difícil ser el primero al entrar al ruedo en lo que a este tipo de shows se trata. El público suele verse desesperado y suele apabullar al telonero. Pero este no fue el caso para los Evil Entourage.

Con un devastador sonido, comandado por los desgarradores guturales y agudos de Paco, los tampiqueños dieron un show en el que 30 minutos fue poco, o por lo menos eso se notó mientras los asistentes no paraban de headbangear y aplaudir al final de cada track.

Evil Entourage es muestra de que en México hay calidad y diversidad en géneros, sólo falta apoyarlos, dicen por ahí…

La vulgar demostración de poder…

El staff corría, desarmaba, jalaba cables, mientras los Illegals, Stephen Taylor, Mike DeLeon, Derek Engemann y Joey Gonzalez dieron los toques finales para el show que, dos semanas antes, ya había vendido todas sus entradas, según las fuentes de su servibar, mientras esto sucedía, no faltó el típico personaje que apuraba a todos con el: “¡cámara que me cierran el metro!”.

21:20 horas,  faltaban 10 minutos y los fotógrafos pasaron a buscar el mejor lugar dentro del pit, mientras un enardecido público pedía el inicio del evento principal de la noche del 31 de agosto. A lo lejos ya se notaba que no cabía nadie más.

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Philip Anselmo & The Illegals

Los Illegals retornaron al escenario y comenzó a resonar Utopian, quienes se notaban contagiados por la adrenalina impregnada en el aire, la cual estalló de manera definitiva, cuando Philip Hansen Anselmo, entró lentamente a escena, mientras los gritos ahogaron el ritmo de la canción.

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Philip Anselmo & The Illegals

Antes de entrar de lleno en la temática de su presentación, Little Fucking Héroes y Choosing Mental Illnes sirvieron de preámbulo antes de la vulgar demostración de poder. Anselmo, obviamente resaltó la energía del momento y, como debía de ser, reconoció al público mexicano como uno de los mejores en el mundo.

Recordando los 90…

Al compás de Hellbound, Anselmo y sus Illegals nos transportaron a una década esencial para el Metal y su historia, una época en la que Pantera era uno de esos grupos que marcaba la pauta de aquellos días. Mouth of War, Becoming y Yesterday Don’t Mean Shit, continuaron con la celebración y aumentando la temperatura de las entrañas del Circo Volador.

Uno de los momentos épicos de la noche, fue cuando un afortunado fan from hell, que cargaba una cartulina, fue visto por Anselmo para luego ser llevado hasta el escenario y juntos, compartieron las letras de I’m Broken. 

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Philip Anselmo & The Illegals

Tal vez esté de más escribirlo, pero el público estaba totalmente entregado al ex Pantera, a quien le regalaron una bandera mexicana y un afiche del logo de la banda, pero con lo que parecía un sombrero y un sarape. Ambos fueron colocados por el vocalista sobre el bombo de la batería y uno de los amplificadores, respectivamente.

El clímax continuó con las muy esperadas, Walk, que avivó el moshpit y el crowd surfing en la parte baja del lugar, seguida por This Love, que ameritó la grabación obligada de muchos. Aunque el momento relativo de calma no duró mucho, ya que con Fucking Hostile, todo se volvió a estremecer.

Directo a la quijada…

I can feel you mother fuckers!”, dijo un Philip que, a pesar de sus más de 50 años de edad, aún conserva ese imponente porte que lo ha llevado a ser catalogado como una leyenda viviente de la escena. Domination y Hollow llevaron a todos a un estrepitoso cierre, aunque las luces aún no se encendían.

Philip Anselmo & The Illegals

Philip Anselmo & The Illegals

Ante los gritos de una más, Anselmo y los Illegals regresaron para el último headbangeo de la noche, luego de que el frontman diera al público una tonada que dio paso a A New Level, para finalmente, despedirse de un Circo Volador que sin duda, vivió una de las noches más salvajes de este 2019.

Sí estimado lector de El Club del Rock, así como muchos se preguntaron, ¿y Cowboys From Hell?, no, no formó parte del setlist, algo que enfadó a algunos asistentes, pero la verdad es que no hizo falta.

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Philip Anselmo & The Illegals

Al final, hubo algunos cuantos que cargaban un par de souvenirs buscando la firma del originario de Louisiana, pero según la gente del lugar, Anselmo abandonó inmediatamente las instalaciones, según su gira, tenía una cita agendada con la ciudad de Monterrey

Para revivir aún más el show o ver qué tan intenso fue, no olvides darte una vuelta por nuestra galería, autoría de Rachel Nitro…

2 Comments

2 Comments

  1. Guadalupe Reyna

    04/09/2019 at 7:47 am

    Excelente reseña nos lleva directo al escenario del circo volador gracias Oscar Cruz y gracias a la Fotógrafa Raquel Coss por tan excelsas fotografías de las bandas aquí mencionadas

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte – Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo… pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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