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Crónicas

El desierto se tomó Santiago - Yawning Man en Chile

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La noche estaba fría, y el dejo del murmullo, del gentío se difuminaba con el pasar de las aguas del agreste Mapocho.
El bar (Loreto) estaba solitario, gente se cruzaba por la barra, conversaban en los rincones.
El humo invitaba, la noche recibía, y el ruido de Dejalosangrar nos da la bienvenida, las rocas comienzan a caer, aplastantes, una lluvia de rocas salía por los amplificadores, una rabia hipnótica, una melancolía odiosa se nos presentaba en frente y no nos quitaba las vista de encima, nos hacía caer en lo más profundo de la hiel.
Lo que nos presenta Dejalosangrar, es un viaje contemplativo dentro de la nebulosa oscurecida/densa/asfixiante que te deja con ese gusto a sangre en la boca.

Dejalosangrar Banda Chilena

Dejalosangrar Banda Chilena

Las horas seguían heladas y el calor de una rama abrigaba la garganta, desde las luces se entrometía el sonido, el viento del desierto, el frío del desierto, la magia embriagadora de Yawning Man nos atrapaba en un trance, como el que experimenta el cactus al atardecer, y ve... como se aproxima la oscuridad.

Yawning Man

Yawning Man

La arena del desierto me cubría los pies, y las guitarras hacen lo suyo mientras se encendía el firmamento, la complicidad entre el bajo y la batería hace que Yawning Man sea de esas bandas que las que puede recorrer grandes distancias sin mover un solo musculo, invita a pasear por el desierto interno de la memoria y explotar antes de que salga el sol, antes de que el fuego se apague, antes de que el hombre de su primer bostezo.

Yawning Man

Yawning Man

Yawning Man (Official) & Dejalosangrar / Jueves 18 de Junio 2015/ Bar Loreto/SantiagoChile.
Crónica: El Señor Maldito
Fotografía: Emanuel Quinteros

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte - Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo... pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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