Si hay algo que define mis gustos personales en la música, es el disfrutar de bandas y discos que por alguna razón no son aquellos que la gente recuerda usualmente, aquellas joyas del rock que por alguna razón no acaparan la atención. Es así como llegué a uno de los grupos esenciales en mi existencia, The Waterboys, quienes si bien gozaron (y lo siguen haciendo en la actualidad) de una gran exposición durante mediados de los ’80, nunca alcanzaron la misma gloria que otros colegas de la época. Sin embargo, siguieron creando discos formidables, haciendo gala de un rock trascendentalista y con ambiciones épicas. También su historia es la de muchos grupos de rock que llegan a una edad en la que están alejados de su pico de creatividad, pero el caso de The Waterboys y en particular de su líder, Mike Scott, se aleja de otros ejemplos que podríamos citar (U2 en primer lugar) por encontrarse en gran forma en esta edad del rock.

Y esto que acabo de mencionar no es un dato menor teniendo en cuenta que Modern Blues, su más reciente disco, sale a 4 años de la última producción de The Waterboys, An Appointment With Mr. Yeats del 2011, un homenaje a los poemas de W.B. Yeats; y a 8 años de Book Of Lightning, su último disco con canciones completamente originales. Como se mencionaba antes, muchas otras bandas como U2, The Church, Tears For Fears, Bon Jovi o AC/DC (por citar ejemplos del rock de la época) acaparaban en aquel entonces las cámaras y hoy también lo hacen, pero hay que ver cómo han envejecido. Quizás los irlandeses son quienes más han acusado el cruel paso del tiempo, pero en general, muchas de las glorias del pasado no son quienes producen los mejores discos hoy en día. Tampoco es este Modern Blues el mejor trabajo del 2015, pero sí un digno ejemplo de cómo el peso de los años no necesariamente implica perder calidad compositiva.

Debo decir que después del irregular resultado de An Appointment With Mr. Yeats, me encontraba algo temeroso de qué podría resultar de este Modern Blues. Tranquiliza que desde el primer segundo el onceavo álbum de The Waterboys muestra una buena forma rockera para ser el primer álbum de canciones totalmente propias en 8 años. No es tampoco una pieza brillantísima, innovadora y única, como lo fueron los primeros discos de la banda comandada por Scott. Pero resulta que a pesar de no tener la energía, la chispa o la dinámica de antes, las 10 canciones de Modern Blues siguen manteniendo un espíritu muy emocional y siguen conservando un buen nivel.

Si hay algo que tiene como consigna principal este nuevo disco, es el de respetar la edad del rock en la que se encuentran los miembros de la banda, sobretodo el veterano Mike Scott, con más de 30 años en la música. Tanto él como The Waterboys han aceptado de la mejor manera que ya no son jóvenes, han envejecido y lo que queda es arraigarse más que nunca a la auténtica esencia personal. Han llegado a ese momento en que poco te importa la opinión de los demás y estás más libre que nunca, porque ya no está la obligación de responderle a alguien. Scott y sus Waterboys se regocijan en sus bases de blues rock, folk rock y esa ‘big music’ que supieron cultivar en sus primeros discos.

Ahora, los años tampoco vienen solos, y las ansias de comerse al mundo de la juventud ya no están, ya se vivieron cuando Scott y su banda publicaron A Pagan Place y el excelentísimo This Is The Sea, en 1984 y 1985 respectivamente. Treinta años luego, sale una canción como Beautiful Now, y resulta un claro ejemplo de que The Waterboys también han caído en una enorme autocomplacencia que se acerca a esa horrible etiqueta que es el AOR. O el hecho de que las canciones tienen demasiado minutaje con estructuras muy repetitivas (sino fíjense en los 10 minutos de Long Strange Golden Road), pero ahí es donde se hace valer el talento de la banda. Temas muy bien construidos y aún expresivos y contundentes como Destinies Entwined, I Can See Elvis o la simpática Nearest Thing To Hip son algunas de las muestras de que avanzar en las edades del rock no tiene por qué ser algo malo. Sobretodo porque exponen la exquisita instrumentación del álbum y la calidad compositiva intacta, si bien no tan filosa y poderosa como antes, pero aún logrando captar los oídos dispuestos a rockear y disfrutar un buen rato.

Como para todas las personas, las edades del rock no son iguales en cada etapa de la vida. The Waterboys ya hicieron su ruptura y rebeldía, ya vivieron su confirmación y madurez, y hoy toca disfrutar del esfuerzo hecho y hacer lo que los hace feliz. La banda, y aún más Mike Scott, ya no tienen que demostrarle nada a nadie. Lo mismo pasa con bandas como AC/DC y su Rock Or Bust, con los mismos métodos de siempre pero firmando un trabajo más que decente. The Waterboys hicieron su propio Rock Or Bust con este Modern Blues. Si te parece extraña la comparación, ahí está Still a Freak, ese estupendo blues rock que demuestra que tener las mismas ideas de siempre no significa que sean malas siempre y cuando se expresen con pasión. Y esta edad del rock de The Waterboys los encuentra con mucha pasión por la música.

Puntaje: 7,90

Sebastian Diaz Guevara

Sebastian Diaz Guevara

Servidor del rock desde mi vocación de Periodista. Seguidor de la buena música desde que Pink Floyd hizo estallar mis oídos. Fanático del metal, el punk, el rock en general, sin géneros ni categorías.

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