Entonces esto es todo. Ya no soy más un Beatle.’ Con esta expresión difícil de recibir, George Harrison se refirió al último concierto que los Beatles darían frente a una audiencia grande. Sí, su último momento sobre un escenario fue el semi-improvisado concierto de 1969 en el techo de las oficinas del sello Apple, pero la última vez que se presentaron en un show normal, con una audiencia que sabía que vería a los ‘cuatro fantásticos’, sucedió un día como hoy, hace 50 años.

Para 1966, The Beatles lo tenían todo. Discos y sencillos exitosos, fama mundial, dinero, las delicias (y los vicios) de una vida despreocupada y sin necesidades; pero pagaron un altísimo precio por todo. La ‘beatlemanía’ consumió todo lo que la banda tenía para dar sobre los escenarios, en interminables giras donde los cuatro tocaban cada vez peor por no poderse siquiera escuchar a sí mismos por los intensos gritos de la multitud que iba a presenciar sus actuaciones. Las bromas internas mientras tocaban, los cambios de letra como diversión, los nuevos amplificadores, nada funcionó para lograr un espectáculo decente en aquel fatídico 1966. Cada concierto se volvió un suplicio para los Beatles y un ladrillo de frustración más a la inmensa pared de presentaciones insatisfactorias para ellos.

Las sucesivas giras de aquellos tiempos, impuestas por la presión de la industria musical y limitadas por la creciente complejidad de las canciones, reducían el listado de temas a los primeros discos y volvían cada concierto una exhaustiva rutina, que se hacía más inaguantable con el tiempo. Luego de los peligrosos contratiempos en Filipinas (echados del país por la dictadura de aquel momento), el recorrido por la India y el comienzo de fricciones entre sus miembros, apenas retornando a su Inglaterra natal surgió una nueva gira a Estados Unidos, que probaría ser el hartazgo final. Pésimas condiciones técnicas, posibilidades de choques eléctricos en varios sitios por las intensas lluvias, las imposibilidades para tocar los nuevos temas (ni una canción de Revolver fue parte de esta serie de presentaciones) y la sensación de que no importaba si tocaban bien o mal debido a los incesantes chillidos de las gradas, colmaron el vaso.

Y así se llegó al 29 de agosto de 1966, al Candlestick Park de San Francisco, un estadio de béisbol que, al igual que todos los otros lugares donde tocaron los Beatles, no estuvo a la altura de las pretensiones de los músicos, e inusualmente no estaba tan lleno como en las otras locaciones de la gira. Aún así, conscientes tácitos de que éste podría ser su última vez sobre las tablas, John, Paul, George y Ringo dieron lo que fue una gran y sólida actuación, según Tony Barrow, el encargado de prensa de los muchachos de Liverpool. Poco más de media hora, grabada por Barrow (que desgraciadamente no pudo tomar el final de Long Tall Sally) fue el tiempo que The Beatles ocuparon para mostrar su repertorio por última vez.

Con el paso de las décadas, y gracias a la internet, esa grabación fue recuperada y difundida. Y aquí pueden escuchar el audio del concierto final de los Beatles, en su 50º aniversario:

Sebastian Diaz Guevara

Sebastian Diaz Guevara

Servidor del rock desde mi vocación de Periodista. Seguidor de la buena música desde que Pink Floyd hizo estallar mis oídos. Fanático del metal, el punk, el rock en general, sin géneros ni categorías.