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Crónicas

Te contamos como fue CADENA PERPETUA, LOS ANTIGUOS Y BANDERA DE NIEBLA en Niceto

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SÁBADO 26/08/2017 – NICETO CLUB

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Ph: Flor Conde

La cita fue temprano dado que no nos podíamos perder esta fecha con 3 bandas super emblemáticas, donde a pesar de los diferentes estilos que cada una representa  no dejan de ser llamativas para lo que necesitábamos recibir… un vuelo sobrenatural.

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Ph: Flor Conde

 

Sonidos del hardcore en algunos tracks de bandera de niebla fueron ideales para  entrar en calor, una banda que fusiona varios tempos durante todo el set junto a los vocales alocados de Adrian Outeda (ex NDI – Satan Dealer) y el grooveo afilado de riffs  de Hernan Espejo en guitarra (ex Vrede – Dragonauta) acompañados por intensos visuales en pantalla dejaron el objetivo bien claro brindando su atmósfera y la puerta al sacudon que nos iba a pegar Los Antiguos,  ya estaba mas que abierta.

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Ph: Flor Conde

Los Acordes de la ya clásica intro del disco madera prohibida “C.O.C” arrancaba y el Pato Larralde  (botella de tinto en mano como siempre en sus shows) salia a patear cerebros en un set de 60 minutos imparables aunque en algunos momentos pato se ponía a agradecer como siempre a sus fieles seguidores que llenaron Niceto tranquilamente pero sin perder ese pogo infaltable.

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Ph: Flor Conde

El plato fuerte de la noche sin dudas fue Cadena Perpetua una de las bandas mas clásicas del movimiento punk argento quienes se dieron el lujo de tocar para sus mas fieles dado que para pasada las 22hs en el club ya no entraba  un alfiler donde se esperaba una fiesta casi inolvidable con sus clásicos de buena energía y sin dejar de que el show decaiga  poniendo bien arriba sus himnos como ser “Si te ves”, “violencia” y “Panorama” entre otros, un poco mas de una hora de buen melódico y la compañía de sus fans coreando durante todo momento.
Sin duda fue un sábado mas en donde Cadena marco su posición en La gran capital federal Argentina dejando a todos mas que conformes o quizás alguno que otro con ganas  de un tema mas.

 

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Ph: Flor Conde

 

Crónica por: Walter Siffer

Fotos por: Florencia Conde

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte – Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo… pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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