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Crónicas

James Leg, Mark Porkchop Holder y Motor hacen de las Kill Pill Nights todo un éxito

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James Leg por Raquel Coss

El Foro Indie Rocks! se iba llenando poco a poco mientras la noche avanzaba, la sesión de Stoner Rock que Iván Nieblas El Patas y el WarPig desencadenaron desde el fondo de sus playlists ya habían puesto el ambiente ideal para la Kill Pill Night, poco a poco fueron arribando todos los hambrientos de Rock y Heavy Blues; Motor, Mark Porkchop Holder y James Leg venían más que encarrilados desde Guadalajara para desbaratar la Ciudad de México.

No pasó mucho tiempo después de que la sesión de Stoner finalizó con Kadavar. Minutos después, las luces desaparecieron por algunos momentos, para sorpresa de todos, sobre el escenario ya estaban posicionados Doug Bales en la batería, el inmenso Travis Kilgore en el bajo y su líder, Mark Porkchop Holder en la guitarra. Muchos esperaban que Motor inaugurara la velada.

Porkchop saludó a todos los presentes, agradeció a Motor y a cada uno por haberse dado la oportunidad de asistir al Foro Indie Rocks! y sin nada más que agregar, dejó que su guitarra hablara por él y su grupo, un power trio que sin duda fue la revelación para muchos aquella noche.

Tan sucio, potente y una técnica impecable, no hay otro forma de describir el sonido y el estilo de Holder y su banda. Canciones como Let it Slide, Stranger, Stager Lee y Baby Please Don’t Go, nos transportaron a todos a los parajes y hoyos funkys donde nació el Blues, pero con un toque más pesado. La técnica y la mística de este trío hipnotiza conforme van intercalando pisadas y ritmos. Un gran inicio.

Los minutos volaron, algunos se dieron un tiempo para refrescar sus gargantas, a pesar de la fresca velada, los ánimos y la música habían hecho que en las entrañas del Foro Indie Rocks! la temperatura se elevara. Las luces volvieron a irse, los mexicanos de Motor estaban ya sobre el escenario.

Christian Charpenell en la batería, Os Morfín en el bajo, Patas Rodríguez en la guitarra y Manuel Suárez en la voz salieron a demostrar las razones por las que Kill Pill Clvb decidió incluirlos para estos eventos en Guadalajara y la Ciudad de México. Con su potente Rock altamente marcado por el Stoner, Motor no bajó los decibeles del espectáculo, al contrario los llevó a un nuevo nivel.

Motor por Raquel Coss

Foto: Motor por Raquel Coss

Con canciones como SúperHéroes, Respeto por tu Autoridad y Seguimos de Pie -donde Mark Porkchop se unió a la ejecución con su guitarra-, esta banda mexicana nos demostró que el Rock mexicano va por buen camino y que no duda en experimentar e incluso exigir a su público que se vuelva loco junto a ellos. Verlos en vivo es ser testigo del porqué esta banda ha llevado el nombre de México a festivales internacionales. Rock nacional de alta calidad.

Motor por Raquel Coss 2

Foto: Mark Porkchop y
Motor por Raquel Coss

Motor se despide, deja al público inmerso en el clímax de la noche. La venta de cerveza no para, algunos deciden salir para fumar un poco. Esto mientras el staff lleva los teclados de El Reverendo James Leg al escenario entre gritos de emoción.

Motor por Raquel Coss 3

Foto: Motor por Raquel Coss

James Leg a.k.a. John Wesley Myers no dudó en salir al escenario a rematar los tímpanos de todos. Acompañado solamente de un baterista, Leg dio un claro ejemplo de la fusión que él mismo bautizó: Psychedelic Punk Ass Rock and Soul.

Leg inició su show echando toda la carne al asador. Incluso tuvo que acomodar sus teclados en diversas ocasiones ya que su euforia no dejaba que éstos pudieran quedarse estables. El Reverendo simplemente estaba poseído por sus teclados y la manera en la que éstos hablaban por él.

Verlo tocar tan intensamente, con esa voz aguardientosa y desgarradora como la de los borrachines de las cantinas de antaño del centro, hizo que por momentos su servibar recordara a ciertos personajes tan enigmáticos como el mismo Leg en la serie Californication. Aquella esterilizada por David Duchovny donde encarna a un escritor borracho, drogadicto y promiscuo que siempre se rodea de personajes peculiares, como estrellas de Rock, con el perfil de El Reverendo James Leg.

James Leg por Raquel Coss 3

Foto: James Leg por Raquel Coss

“¡Súbanle más!”, pedía Leg al ingeniero de sonido que cumplió el deseo del pianista y casi vuela todos los speakers del lugar. James se veía muy contento, completamente empapado por la esencia mexicana. De hecho, confesó que México es uno de sus lugares preferidos en el mundo. No podemos contradecirlo.

Todo un dolor de cabeza para los fotógrafos, El Reverendo a pesar de permanecer sentado frente a sus teclados, no puede mantenerse quieto. La cantidad de emociones que Leg produce en el público es inversamente proporcional a la necesidad de moverse, hacer mil muecas y perderse en su psicodélico rock punk sin guitarras o bajo. Así de impresionante es James Leg.

James Leg por Raquel Coss 2

Foto: James Leg por Raquel Coss

Justo en la última canción, Mark Porkchop regresó al escenario para tocar la armónica junto al Reverendo. Por un momento fue como vivir un flashback en carne propia de los días en los que estos dos compartían filas en Black Diamond Heavies, banda donde se conocieron. Sin duda una de las escenas épicas de la noche.

El Reverendo dio un show de poco más de hora y media. Cuando éste finalizó, muchos decidieron emprender la huída, aunque tal vez no había necesidad, ya pasaba de media noche y el metro ya estaba cerrado.

Los miembros del staff de El Club del Rock México, así como su servibar, decidieron esperar un poco más y tuvimos la fortuna de cruzar unas cuantas palabras con El Reverendo. Hasta de un par de fotos. Pedimos un par de cervezas más. Había sido un día agitado y sólo quedaba cerrar con broche de oro. Tardamos en salir del Foro Indie Rocks! mientras nos enterábamos del futuro del Stoner internacional en México, pero esa es otra historia…

Galería completa en: https://goo.gl/ZsbFuo

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte – Parte 1

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acdc

Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

hipoxia cerebral 1 10

Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo… pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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