En Ayacucho late una escena que está encontrando nuevas formas de dialogar con sus raíces y proyectarlas hacia el futuro. En los últimos años, nombres como Renata Flores, Kayfex o Söfy han abierto camino con propuestas que, desde distintos lenguajes, ponen a la ciudad en el mapa nacional. Brageiki se suma a esta generación, pero lo hace desde una mirada más íntima, cultivando un sonido instrumental que no necesita palabras para transmitir profundidad.
Pawanayki nace de la contemplación y del deseo de capturar en música la sensación de desplazarse libremente. El álbum se nutre de la metáfora del vuelo y de la fuerza de las aves migratorias para invitar a un viaje interior. Cada tema es un impulso para soltar el peso, elevarse y atravesar distancias invisibles, donde el tiempo se percibe más como un vaivén que como una línea recta.
Este impulso creativo de Brageiki refleja un momento de madurez colectiva para Ayacucho. Si otros artistas de la ciudad han elegido la palabra, la fusión rítmica o la experimentación visual para ampliar su alcance, él apuesta por la abstracción y la introspección como caminos igual de potentes. En ese sentido, Pawanayki es tanto un diálogo personal como una contribución a la imagen de una ciudad que se reconoce viva, inquieta y capaz de reinventarse.
Escuchar el disco es aceptar la invitación a moverse sin rumbo fijo, a dejar que las notas se conviertan en corrientes de aire que sostienen y guían. Editado por el sello A Tutiplén Records, Pawanayki consolida a Brageiki como una de las voces más singulares de esta nueva generación, y refuerza la idea de que Ayacucho vive uno de sus momentos más fértiles en la música reciente.





