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Originalidad
Creatividad
A esta altura, poco y nada se le puede pedir a Nekro. Desde sus primeros pasos con Fun People hasta su andar cuasi-solista con Boom Boom Kid, el cantante ha hecho flamear la bandera de la independencia y la autogestión artística, pero especialmente de la creatividad libre y libertaria.

A esta altura, poco y nada se le puede pedir a Nekro. Desde sus primeros pasos con Fun People hasta su andar cuasi-solista con Boom Boom Kid, el cantante ha hecho flamear la bandera de la independencia y la autogestión artística, pero especialmente de la creatividad libre y libertaria. Así fue como su transitar en la música lo llevó del hardcore matizado con pop al rock alternativo con miles de influencias sonoras. En eso es imposible que Nekro defraude, porque siempre hizo lo que estuvo en su sentir. El riesgo está en la forma en que hace sus discos, cada vez más predispuesto a romper con las normativas de cómo hacer una colección de canciones agradables.

Ahora bien, ¿en qué se basa este supuesto peligro? En que a Nekro se le da por prescindir de guitarras en algunos pasajes de Frisbee (Ugly Records, 2009), o siquiera de una normal masterización en El Libro Absurdo (Ugly Records, 2012). Los diversos sencillos lanzados por el vocalista en estos cuatro años, pasando de la electrónica a un punk-grindcore, podrían elevar este grado de inseguridad en sus seguidores. Y de nuevo, el tipo es totalmente libre para hacer lo que quiere y le da la grandísima gana, cosa que la fanaticada tiene que aceptar para bien o para mal. Y en este 2017 habrá mucho para aceptar porque después de cuatro años de silencio en larga duración, Boom Boom Kid lanzará cuatro álbumes, uno por cada estación.

Pues bien, entrando al análisis del Disco del Otoño (Ugly Records, 2017), toca decir que es un disco sin bajos, cumpliendo el cantante con sus propias directivas. Y no sólo prescindió de un instrumento por completo, sino que añadió grandes dosis de efectos a su voz para rellenar los espacios vacíos. Y todo esto, a la primera oída, genera una distancia difícil de subsanar. Especialmente cuando el corte de difusión elegido fue el cierre con Rosas Rotas, una canción que ni siquiera tiene guitarras.

Es ahí donde el ingenio de Nekro se hace sentir con mayor fuerza, cuando se fuerza a sí mismo a reinventar su sonido y aún así lograr un resultado que convenza. Y para no alargar el punto, lo logra. Sí, lo logra. En sus 15 canciones, el Disco del Otoño llega al objetivo de ser un buen disco, mucho mejor de lo esperable y muy lejos de lo que presagiaban las señales más negativas en la esquizofrenia estilística de Nekro. Repleto de melodías gancheras, contundente y con su inconfundible toque dulzón, su nuevo disco está bastante por encima de las expectativas.

Sí, es un poco complicado de disfrutar plenamente a las primeras oídas. Sí, los vacíos sonoros siguen siendo un punto grande en contra de la obra otoñal de Boom Boom Kid. Pero las canciones están ahí, su discurso incontestable está ahí, la energía se mantiene coherente, por momentos bajando de revoluciones pero manteniendo el nivel en todo momento. Es posible que coincidamos todos (o casi) en que hubiésemos preferido un álbum con un sonido más ‘normal’, si tal término cabe en el universo de Nekro. Pero como eso no va a suceder, hay que aceptar lo que nos entrega, que no sólo es sencillísimo de aceptar, con el tiempo se vuelve un disco más y más entrañable. Fiel a su estilo.

Como ya se está haciendo costumbre, Nekro y Boom Boom Kid vuelven a presionar sobre las fronteras de lo establecido en un disco. Quizás ya no de una manera tan extravagante como en El Libro Absurdo, pero sin dudas los cambios en la superficie auditiva harán las delicias de los más críticos y el obstáculo de quienes aman a rabiar al ex-Fun People. Pero esquivando el escollo en las formas, el Disco del Otoño se vuelve una linda obra, mucho más concreta y mejor lograda que sus referencias en LP más recientes. Puede tomar un poco de paciencia y varias escuchas, pero el álbum es otro de esos exquisitos tesoros de Nekro, mostrando que las barreras están hechas para romperse.

Sebastian Diaz Guevara

Sebastian Diaz Guevara

Servidor del rock desde mi vocación de Periodista. Seguidor de la buena música desde que Pink Floyd hizo estallar mis oídos. Fanático del metal, el punk, el rock en general, sin géneros ni categorías.