En las últimas horas, se anunció que el artista venezolano Paul Gillman ya no haría parte del cartel internacional del Festival gratuito más grande de suramérica: Rock al Parque. Las razones que circulan, específicamente las de Julio Correal -gestor cultural y fundador del festival- son las del carácter apolítico de dicho evento; sin embargo, ¿sacarlo del cartel no obedece a una inclinación política? Gillman es bien conocido por su trayectoria en el Heavy Metal latinoamericano, con casi 40 años de carrera y una discografía bastante prolífica que incluye su paso por Power Age, Arkángel y Gillman, su proyecto solista. Además, es de saber común que es un militante de la Revolución Bolivariana, simpatizante acérrimo del chavismo, siendo ésto último el motivo por el cual se le revocó la invitación al festival.

En redes sociales, Julio Correal lanzó ataques contra el músico, tildándolo fascista y haciendo un llamado a la solidaridad con el pueblo venezolano al no permitir usar la tarima de Rock al Parque para un uso político, y aplaudiendo la decisión de IDARTES de retirarlo. El señor Correal alega que el festival es apolítico pero sus razones son totalmente políticas, ya que al no simpatizar con dicha ideología promueve su CENSURA. El hecho de que Paul Gillman ejerza públicamente su derecho como sujeto político le hace incapaz de subirse a un escenario y hacer música, sus tendencias ideológicas borran totalmente un legado por el cual es internacionalmente conocido.

La censura es un tema peligroso, siempre enemiga del arte y de las expresiones humanas, desde la quema de bibliotecas hasta la prohibición editorial, pasando por el sesgo religioso y desembocando en la supresión política; no es un tema nuevo. Rusia, por dar un ejemplo, ha boicoteado conciertos de metal extremo y punk por considerarlos políticamente incorrectos, en U.S.A. varios fanáticos religiosos han amenazado y atacado a artistas que consideran inmorales y ‘satánicos’. Para no ir más lejos, en países como Argentina y Chile también se ejerció una fuerte represión contra la expresión, todo ocurrido durante las dictaduras y de donde surgieron músicos trascendentes en la historia del rock en español.

Twit de Julio Correal celebrando la no inclusión de Gillman en Rock al Parque 2017.

Obedeciendo a la lógica del interdicto, podría vetarse del Festival a Robi Draco Rosa por su credo cristiano, ya que Colombia pasa por un momento en el cual las religiones buscan legislar y quitar derechos a poblaciones que, según su libro sagrado, son peligrosas. También sería idóneo vetar al metal con tendencias Gore, Esotéricas y eróticas porque podría descarrilar a la juventud del buen camino. En ese orden de ideas,que se prohiban expresiones culturales Queer y LGBTI, que se niegue la participación política que no obedezca a los intereses de turno, mejor dicho ¡Rage Against the Machine que no se atreva a pisar suelo colombiano!

Existen censuras aprobadas consensuadamente, como en el caso del nazismo y doctrinas que promuevan la discriminación, pero en el caso de Paul Gillman la cuestión es distinta; se trata de silenciar algo que no le gusta a cierto sector de este país, así de simple. Quizás, Julio Correal salvó al festival de una invasión ‘CastroChavistaIlluminati’, y en unos años sea el prócer del rock latinoamericano.

Marius

Marius

Docente de Español y Lenguas.

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *