Para El Club del Rock – Tim Drake

Obey the Moon es una banda armada con una alta dosis de talento musical y virtuosismo, surgido de las entrañas más metaleras que puedan verse en México, con músicos lúcidos germinados de bandas proverbiales, casi de culto nacional y del continente. Javier Herrera, Dave Coral, David Rivera, Oscar Rangel y Mauricio Rodríguez, más un plus con Marianne Herrera forman un grupo vigoroso y melódico de Death Metal impresionante, para corroborarlo basta con ver sus cartas de presentación de las bandas con las que han trabajado y siguen trabajando: Maligno, Annihilator, Acrostic, Operus, The Mazeist, The Suffering, Tenebrarum y Republika. Para conocer los propósitos, la idea y todo lo que hay detrás de este concepto ambicioso y que busca regresar a los orígenes de hacer música por hacer música sin pretensiones de fama y poder, conferenciamos en exclusiva con Javier, líder y vocal de la banda en El Club del Rock.

El Club del Rock: ¿Cómo surgió la unión y la idea de armar este ‘dream team‘ del metal?  

Javier: Nos conocemos de hace tiempo. Siempre hemos sido de esos cuates, casi hermanos por elección, algo que es difícil en este mundo donde en las bandas luego los egos están por los cielos. Con Óscar de Annihilator, hicimos buena amistad, platicando con él se tocó el tema de este proyecto que ya teníamos pensado desde el  año 97, de hacer un Metal, una música poderosa, un Death Metal Melódico, pero también que tuviera mensaje, un poco alejado del clásico Death Metal de satanismo, destrucción y ese tipo de temas. También quisimos que al oírlo fuera algo digerible, sencillo, sin tanto performance, sino simplemente transmitir por medio de la música el mensaje de lo que es y lo que somos como amigos. Se platicó poco a poco con los demás, con Dave de Maligno y con todos, se empezaron a conjuntar los talentos.

ECDR: ¿Cómo transmitir ese mensaje sin caer en lo que han manejado en sus proyectos anteriores?

J: Quisimos también mostrar el lado sensible, quitarnos la máscara esa del rockero/metalero de ser “el malo” siempre. Finalmente al llegar uno a su casa puede ver una película y sacar ese lado sensible o sacar algunas lágrimas y hasta tomas tu helado de chocolate para acompañarlo (Risas). La idea es contactar con ese ser amoroso, es lo que buscamos en este disco que conformaremos de 4 EP’s.

ECDR: ¿Cómo funcionará la salida de esos 4 temas?

J: Los EP’s irán saliendo poco a poco, conformando cuatro elementos. La idea es ir seccionando el disco para ir ofreciéndole esto a la gente de ir sacando sencillos. El primero hablará de lo que es la vida y la muerte, de las pérdidas que uno debe enfrentar, de los ciclos de la vida, las pérdidas de relaciones, amigos, familiares. De esa forma de verlo drásticamente y no verlo de forma positiva, la forma en que la humanidad lo ve, al pensar que ya no hay vuelta atrás. Algo que tiene el ser humano comprado es la vida, la enfermedad y la muerte. El tema también habla de cuando llega ese hijo, sobrino, primo, ese ser vivo que llega a la misma familia. El tema número dos es acerca del bien y el mal. La palabra Satán en hebreo es el adversario, el enemigo y el enemigo principal de uno es uno mismo, los pensamientos y la oscuridad que uno como ser humano se busca y se daña así mismo, uno como ser humano busca sentirse mal. Cuando te va bien en el trabajo, cuando te va bien en tu familia, con tu pareja, hasta te sientes raro o hasta dices ‘algo me va pasar’, al final tú mismo lo atraes, la mente es así. El tercer tema habla del fanatismo, del religioso, del fanatismo a dios, cuestionar el retroceso, la enajenación constante del ‘ser por tener’, no ‘por el ser’, de la autodestrucción como humanidad y finalmente, un cover de Anathema del por qué de la guerra, del por qué se creó, la razón de existir de las armas, de ese programar a la mente y confundirla, confundir con el poder y la destrucción.

ECDR: ¿Se busca un mensaje más espiritual que musical en algún punto?

J: Estos cuatro temas se guían por las emociones, por medio del contacto con la música. Lo que nosotros no podemos quizá decir por medio de palabras lo haremos por medio de música por eso creemos que será un disco ligero, de Death Metal, pero muy digerible, un disco que se pueda escuchar sin sentir que es muy pesado, ruidoso, es muy emocional, muy orgánico, buscando regresar a los orígenes del Metal, al origen de las letras, antes una banda de Heavy Metal o Metal tenía claridad con lo que quería, ahora ves muchas bandas que no saben lo que quieren, ni lo que dicen, no saben transmitir, ahora solo llegan y quieren impresionar con un instrumento, tener muchos fans, tener muchos likes, tener muchas chavitas ahí que te sigan, que te regalen guitarras, que te patrocinen, se pierde el concepto musical, se vuelve algo muy superficial, en base a que yo valgo por la gente que me sigue, las marcas que me patrocinan, los tenis que uso, porque tengo una foto con ocho mil likes, entonces eso es lo que valgo. Nosotros buscamos regresar al origen de la música y del Metal.

 

ECDR: ¿Cómo hacer un disco digerible, con la explicación que me das, pero con temas que de algún modo son muy complejos, y eso ya sin mencionar el lado musical melódico, metalero?

J: Sí, es como me preguntaban en una entrevista de que por qué eran tan poquitas canciones, son pocas pero son poco más de media hora de música. Si te das cuenta, ya es a toro pasado, nosotros ya lo hicimos, ya lo armamos, ya lo producimos, ya está ahí. Se plasmó lo que teníamos que plasmar. No podemos decir que no me gustó o no me agrada eso para cambiarlo; es un disco digerible porque sólo necesitas tener la mente abierta para disfrutar un buen solo, una buena estructura, una buena cantada, muchas veces por ahí se inicia el gusto por una banda.

ECDR: ¿De qué forma volver a lo básico, a esos orígenes de hacer música,  sin contaminarse de las nuevas tendencias y formas de trabajar en la actual industria musical, con todo eso que mencionas de los likes y patrocinios?

 

J: Nosotros no queremos vender una imagen, queremos hacer música. Al final nosotros ya pasamos por eso con nuestras bandas y proyectos alternos, el momento de las cervezas, de las borracheras va pasando, ahorita ya con nuestros cuarenta años nos veríamos ridículos subirnos ebrios a un escenario, gritar contra el sistema, pensar o decir que mientras más mal se escuche es mejor, hay muchos aún que quieren protestar contra todo o que tener un equipo no muy bueno es lo mejor, está bien manifestarse, pero hay etapas, son ciclos. Nosotros queremos demostrar en que etapas vamos y como vamos evolucionando.

ECDR: ¿Ustedes como banda, fuera del mensaje musical, le ofrecen una visión diferente o más madura a ese mismo público que ha evolucionado con ustedes?

J: Independientemente del género musical que toques, del contacto espiritual, del tema laboral, familiar o lo que hagas, debes procurar tu ser, no es una moda, es un deber ‘ser’. El apoyarse como seres humanos, cuidar la especie, la naturaleza, a los seres vivos, se debe empezar a hacer conciencia, aportar algo. Es como tú, lo que haces, escuchar a la gente y conocer los puntos de vista de cada quien y transmitírselo a los demás para tener un mundo y una vida mejor.

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Redactores El Club Del Rock

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Grupo de colaboradores colombianos, méxicanos y argentinos de EL CLUB DEL ROCK.

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