El 5 de abril se recuerdan muchas cosas… demasiadas. Entre ellas sobresalen un par de muertes vinculadas al grunge: Layne Staley y Kurt Cobain. Hoy hablaré de este último… y la última de su mujer: Courtney llevará su vida a Broadway.

De Kurt se ha dicho de todo. Yo no estoy en posición de criticarlo. Para mí él fue un genio; poeta, si quieren. La clara muestra de que el virtuosismo no necesariamente es arte. Cobain murió cuando su carrera musical ya había terminado; sin embargo, la ambición de su círculo más cercano la mantiene viva hasta ahora, agonizante, casi ridícula.

El frontman de Nirvana formó su carrera como un antisistema. Rebelde que sucumbió ante lo único que no pudo controlar: su propio éxito. La fanaticada lo llevó a insertarse al mundo MTV que tanto detestó. Al final, cuando quiso retirarse, se encontró con la muerte. Nunca sabremos si realmente se suicidó. Pero de lo que estoy seguro es que la mayor beneficiada fue Courtney Love.

No estoy seguro de que Love haya sido tan inteligente como Yoko, principalmente porque perdió los cerca de 400 millones de euros que Cobain le dejó en herencia en 15 años. Sin embargo, la continua publicación de cada aspecto de la vida del fallecido cantante evidencia el poco respeto que tiene hacia el mismo.

Y es que tanto los diarios de Kurt como las canciones inéditas fueron publicados antes de que ella quede en “bancarrota”. ¿Por qué lucrar tanto con la imagen de su fallecido esposo, entonces? ¿Por los fans? No sé ustedes, pero no me importaría tener al mundo encima, yo protegería la intimidad de mi difunta esposa hasta el final, sobre todo si construyó su carrera a base de su hermetismo.

¿Hasta cuándo, no? ¿Cuál es el límite de la angurria? Porque si de algo estamos seguros es que si Kurt Cobain siguiera vivo su carrera musical hubiera culminado en 1994 y sus diarios estarían ocultos o quemados. Y sí, a nosotros, sus fans, nos encanta ver siempre material nuevo de él, algún escrito, alguna foto, una canción; no obstante, no dejo de pensar que Kurt se estaría revolcando en su tumba al ver lo que se hace con su vida.

Han pasado veinte años ya, desde aquel triste 5 de abril de 1994. Del líder de Nirvana podremos decir muchas cosas… demasiadas. Fue un hombre perturbado, muy talentoso, pero perdido. Ese feel fue precisamente el que alimentó su arte y le permitió ser uno de los estandartes del grunge. Kurt marcó una época, definitivamente, y prefiero recordarlo por sus fotos, música y vídeos… no porque un actor se disfrazó de él en Broadway, menos por el capricho de su esposa.

Por: Manuel Patiño/@cronopioide

Redactores El Club Del Rock

Redactores El Club Del Rock

Grupo de colaboradores colombianos, méxicanos y argentinos de EL CLUB DEL ROCK.