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Crónicas

Crónica: La sinfonía de Xandria retumbó Lima

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Los fans peruanos vibraron con el poderoso ritmo del metal sinfónico de  Xandria, en una velada que difícilmente olvidarán en sus vidas. Y no es para menos, ya que la banda alemana llegaba por primera vez a estas tierras como parte de su gira latinoamericana. Si te lo perdiste, aquí te lo contamos todo.

Previo al show, la fanaticada retumbó el recinto miraflorino con coros que solicitaban la participación de Xandria. En ese momento, los integrantes desfilaron uno por uno sobre la tarima para, automáticamente, dar inicio al tan esperado concierto.

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

La banda abrió con Nightfall, desatando así el  gozo y el descontrol del publicó; los mismos que se comportaron, de principio a fin,  a la altura de tremenda presentación.

Luego del primer tema, la bella cantante Dianne van Giersbergen aprovechó la oportunidad para presentarse con un enérgico y cariñoso: “¡Hola Lima! ¿Están bien?”, saludo que fue correspondido entre aplausos.  Seguido interpretarían el resto del setlist,  entre el compilado, la emotiva Now and Forever.

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

La fiesta continuaba y esta vez era la canción Sacrificium la que hacía disfrutar a los asistentes. En medio del tema, el bajista Steven Wussow descendió del estrado para interactuar con sus fans, desplazándose de un lado a otro y moviendo la cabeza durante varios segundos (headbanging); destalle que resaltó el gran respeto y la cercanía que mantiene la banda con sus seguidores.

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Luego  seguiría The Undiscovered Land, canción que maravilló al público por su relajante melodía, además de la sublime y hermosa  voz  aguda de Dianne;  atributos  que caracterizan a la cantante soprano.

Tras un par de temas más, el grupo alemán desapareció por unos instantes del escenario, preocupando así a sus fanáticos que pedían “otra”; fue de esta manera que la banda salió otra vez  para culminar una grandiosa jornada con Valentine. Todos en el local cantaron y correspondieron al juego de coros de la carismática intérprete.

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Pero como todo lo  bueno se acaba, esta vez Xandria se despedía hasta una próxima oportunidad, no sin antes extender la bandera peruana con el símbolo de la banda entre el color rojo de la bicolor; obsequio de un feliz fan a la banda.

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Foto de Erick Sánchez de la Cruz

Una noche de metal sinfónico para recordar.

Lo bueno:

Las instalaciones del local Oliver Club permitieron que la velada fuera íntima, provocando así la cercanía entre fan y artista.

Lo malo:

La falla de sonido provocados por un amplificador o cableado defectuoso (problemas técnicos). Sin embargo, pasaron totalmente desapercibidos, cumpliendo con las expectativas del show.

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte – Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo… pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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