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Crónicas

Foo Fighters en El Estadio Único: Manteniendo el rock vivo

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Luego de casi tres años de ausencia la banda liderada por Dave Grohl (que hoy en día es mucho más que el ex baterista de la extinta banda Nirvana) regresó a Argentina para demostrar por qué es una de las últimas bandas más importantes del rock mundial, con un show de casi 3 horas a pura distorsión y melodía.

El día amenazaba con lluvia, y así arrancó hasta el mediodía del domingo en gran parte de Buenos Aires. Ya se corría el temor de que se repitiera el épico show que dio la banda en River, bajo la lluvia en el año 2012. Pero las nubes se fueron lejos cuando la primer banda soporte, los argentinos Eruca Sativa subieron al escenario allá por las 19, abriendo el fuego en el estadio, la banda se fue ovacionada y aplaudida por la gran mayoría. Luego llegó el turno de los ingleses Kaiser Chiefs, que entretuvieron a varios con su indie rock y sus ya conocidos hits como “Ruby” o “I Predict a Riot”.

Ph. Sancho Zho.

Ph. Sancho Zho.

Finalmente un poco después de pasadas las 21 entró en escena la banda esperada por todos. Antes de empezar a tocar cualquier cosa, la gente empezó con el primero de los muchos cantitos que se escucharían en toda la noche de “Olé, olé, olé” y mientras la banda observaba con entusiasmo. Al instante de admirar eso, Dave Grohl empieza con la intro “Something to Nothing” (tema que abre el último disco de la banda, “Sonic Highways”) y empieza la mecha se encienda hasta estallar en varios pogos y miles de voces cantando al unísono.

Ph. Sancho Zho.

Ph. Sancho Zho.

El concierto sigue bien arriba con hits como “The Pretender”, “Learn to fly”, “Breakout”, “My hero”, “Monkey Wench” (excepcional zapada de la banda mientras apagaron las luces del estadio y miles de personas iluminaron con sus celulares) luego aparecen las sorpresas de temas que la banda no suele tocar seguido como “Generator”, “Hey Johnny Park” y de su primer disco “I’ll Stick Arround”, todas canciones dónde la dupla guitarrística de Chris Shiffett y del ex Nirvana Pat Smear se complementan a la perfección. La gente responde con mucha pasión a cada acorde y golpe de batería, ejecutada por el dinámico Taylor Hawkins, quien tiene su momento en micrófono con su canción “Cold Day in the Sun”. La excusa para la visita de la banda es la presentación de último disco, del cual curiosamente solo suenan 3 temas (aparte del ya mencionado): “Congregation”, “In the Clear” y “Outside”, donde el histórico bajista Nate Mendel marca con un riff toda la canción.

Ph. Sancho Zho.

Ph. Sancho Zho.

Grohl interactúa con el público a cada rato, prometiéndoles que van a tocar lo más que puedan toda la noche, también demuestra tener un gran control sobre la audiencia, demostrando su gran capacidad como frontman y se ve en su rostro el entusiasmo de la desmedida devolución del público. En la mitad del show agarra una guitarra acústica y recorre la pasarela para interpretar él solo “Wheels”, “Skin and Bones” (con la participación del tecladista Rami Jaffee en acordeón) y “Time Like These”, esta última con un final en que se suma la banda, desde un escenario secundario giratorio, que aparece en el centro de la pasarela que recorre el centro del estadio. Desde este escenario entonan unos covers de Queen (“Under Pressure”), Cheap Trick, (“Still Competition”, con Dave Grohl en batería y Taylor Hawkins en la voz) Kiss (“Love Gun”), Mose Allison (“Young Man Blues”) y Rolling Stones (“Miss You” con la participación de Dave Krusen, ex Pearl Jam en batería y Jonny Kaplan en voces).

Ph. Sancho Zho.

Ph. Sancho Zho.

Finalmente la banda se mueve al escenario principal y comienza con el tramo final, en dónde pasan todo por arriba con “All my life”, para al instante ir a la calma de “These Days”, el final se acera más con cuando las 30.000 personas entonan el coro de “Best of You”, (varias personas juran que a Grohl se le escaparon varias lágrimas en este momento) y finalmente la antorcha rockera llega a su último punto de llamas con el hit “Everlong”, canción que religiosamente cierra todos los shows de la banda. Una noche donde todo sonó a la perfección, el escenario con sus muchas pantallas se lució de gran manera y sobre todo la banda dejó todo sobre el escenario y la respuesta de la gente fue soberbia. Simplemente la banda sigue demostrando en vivo porque se sigue hablando tanto de ellos cada vez que están al ruedo, y porque siguen manteniendo la flama del rock más viva que nunca.

Ph. Sancho Zho.

Ph. Sancho Zho.

Fotografías cortesía de Sancho Zho.


2 Comments

2 Comments

  1. Edich Made Villalba

    22/01/2015 at 8:27 am

    Yo m perdi un bn cncierto lmp..

  2. Melany Barceló

    21/01/2015 at 4:14 pm

    Estuvo genial!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! yo fui!

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte - Parte 1

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acdc

Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo... pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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