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Eluveitie en Argentina - La crónica del show

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ELUVEITIE – Argentina 2015 – Vorterix.

Bandas Invitadas: Cernunnos – Einher Skald.

Miércoles 15 de abril, tan solo unos minutos habían pasado de las 18 horas y la fila de fanáticos de los suizos ya ocupaba una cuadra entera por Álvarez Thomas. Y es que desde que Eluveitie confirmó una nueva visita a nuestras tierras el día tan esperado se transformó en una eternidad.

Cerca de las 19:30 hs se abriría el telón por primera vez en la tardenoche. Los encargados de empezar a calentar el ambiente fueron los locales Einher Skald, quienes ofrecieron un show sin fisuras para un recinto que se encontraba con más de la mitad de su capacidad colmada. Sorprende gratamente encontrarse con una banda argentina que se preocupe por detalles como el vestuario y la puesta en escena, tan típicos de este estilo, que cada vez suma más adeptos. Manchas de sangre, escudos y estandartes te transportaban a la batalla más épica mientas las canciones se sucedían y eran muy bien recibidas por los allí presentes que hasta se animaron a los primeros pogos. En cuanto a lo musical cabe destacar los arreglos de violín, coros muy bien trabajados y voces guturales que varían los temas desde los arreglos más melodiosos hasta los cambios más extremos.

La segunda y última banda local antes del plato principal fue Cernunnos. Una vez más el vestuario no dejaba lugar a dudas de qué se trataba la propuesta del día, o la noche para ese entonces. El sonido y las luces fueron realmente muy buenos y nada tienen que envidarle a cualquier banda internacional. Su frontman, dueño de una voz impresionante que supo utilizar a su antojo, no dejó de arengar un segundo. El cierre estuvo a cargo de una versión de un tema de korpiklaani que hizo cantar a prácticamente todo el teatro que ya estaba casi lleno.

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Un intermedio digno de reconocimiento: En el espacio que se dio entre las bandas nacionales Chrigel Glanzmann (voz líder de Eluveitie – Entre otro sin fin de actividades) se mostró entre la gente dispuesto a sacarse fotos, firmar autógrafos y cambiar algunas palabras con los que se supieron hacer entender. ¿Alguna prueba más de su humildad y devoción por nuestro país? Sí, la misma llegaría después de la segunda canción. “Ustedes no tienen idea de lo que esto significa para nosotros, son asombrosos” dijo mientras la gente lo ovacionaba.

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Las canciones que dieron comienzo al show fueron “King” y “Nil” con una fuerza que si no terminaba de convencer no hacía falta más que dejarte llevar por la energía de los que estaban abajo del escenario saltando y coreando sin parar.

Si bien el sonido fue muy nítido y cada instrumento (al menos unos diez que desfilaron a lo largo de la noche) se entendió a la perfección, cada uno con su plano correspondiente, faltaba un espectro de graves que por momentos hacía que los temas no sonaran en su mayor esplendor. ¿A qué se debió? Dos de los integrantes no pudieron viajar para esta gira y a ello se refirió Chrigel cuando dijo: “Estoy seguro de que ellos quisieran estar aquí y vamos a dar nuestro mejor esfuerzo para que no se note”, y vaya si lo hicieron.

El repertorio se dividió entre canciones ya clásicas y algunas de las más nuevas alternando las voces de un versátil Chrigel y la pasión de Anna Murphy que se la pasó haciendo hedbanging cada vez que los temas daban espacio. Si bien el setlist fue muy variado el show no cayó un minuto y sin dudas uno de los picos llegó con la tan esperada “The Call of the Mountains” en la cual Anna se tomó la libertad de preguntarle al público si la querían escuchar en inglés o en suizo-alemán.

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El show concluyó con “Inis Mona” y “Tegernako” después de que realizaran “Alesia” y más de uno creyera que eso había sido todo.

Una noche especial donde el frío de la ciudad solo se sintió afuera y todo el calor quedó dentro del teatro Vorterix.

SETLIST:

  • King
  • Nil
  • From Darkness
  • Ulis Elveti
  • Thousandfold
  • Primordial Breath
  • Sucellos
  • Ommos
  • The Call of Mountains
  • Inception
  • Memento
  • Britcom
  • A Rose for Epona (acoustic)
  • The Nameless
  • Kingdome Come Undone
  • The Silver Sister
  • Quoth the Raven
  • Alesia
  • Inis Mona
  • Tegernako

Crónica por: Marcos Lowi PH: Florencia Conde Si te quedaste con ganas de ver mas fotos visitá el resto del álbum: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.642962139167761.1073741949.277480855715893&type=3


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Crónicas

Un último concierto para mi muerte - Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo... pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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