Como si fuera sacado de algún video de finales de los 80 y principios de los 90, el pasado viernes 23 de noviembre uno de los recintos culturales más importantes de la Ciudad de México fue testigo de uno de los conciertos más intensos y significativos de la recta final de este 2018; esa noche, el que fuera antes un cine, una vez más se engalanó para recibir a los hermanos Max e Igor Cavalera, quienes llegaron a demoler la capital mexicana con un setlist muy especial para todos los amantes de Sepultura y el Thrash de la old school, como lo dije, la noche tuvo los tintes de la época dorada de uno de los géneros más populares del Metal.

Largas filas adornaban las inmediaciones del Circo Volador, ya faltaban algunos minutos para las 20:00 horas de ese viernes y, sin embargo, gente continuaba arribando provenientes de la estación del metro La Viga, Viaducto, de todas partes. La adrenalina se respiraba en el ambiente.

Dentro del inmueble, la zona de escalones conocida como “la parte general” ya lucía abarrotada, mientras que la zona superior, la de las gradas poco a poco se iba llenando. En la zona del lobby, café, agua, refresco y todo tipo de snacks comenzaban a venderse. Lo mismo pasaba con las cervezas, que tal vez ese era el momento idóneo para comprar un par, ya que con el paso del tiempo, aparecieron enormes filas para conseguir una de estas bebidas que llegaban casi hasta las escaleras de acceso.

Mexxika, Metal directo desde el Bajío mexicano

Directo desde Michoacán, Mexxika fue el grupo encargado de dar rienda suelta a las hostilidades. Con la fuerza de su Power Hard Metal, el cuarteto fue desempolvando a guitarrazos a todos los thrasheros que ya se encontraban ansiosos por una noche llena de headbangueo intenso.

Los jóvenes de Mexxika demostraron que en la zona del Bajío mexicano se hace Metal de alta calidad. Con tintes prehispánicos y un toque de Tribal Metal plasmado en su batería y percusiones, que por instantes rememoraban a las presentaciones de Sepultura, del original; los michoacanos fueron el gran descubrimiento de la semana para su servibar. De continuar así, el futuro luce prometedor para Mexxika.

Tras el despliegue de la primera sesión de riffs, las entrañas del Circo Volador ya lucían casi un lleno total. Seguidores de los Cavalera de todas las edades ya buscaban el mejor lugar para el resto de la velada, mientras que otros tantos seguían buscando una cerveza o algo de comer.

Evil Entourage; sin miedo a las balaceras

En punto de las 21:00 horas, las luces volvieron a desvanecerse  para el segundo round, esta vez, los Evil Entourage fueron los encargados de subir los decibeles y la intensidad de la noche con su Death Metal originario de Tampico, Tamaulipas, o de “donde no le sacan a las balaceras” como dijo Paco, vocalista del grupo.

Como un golpe directo a la mandíbula, así fue la presentación de Evil Entourage, quienes con un ritmo ensordecedor incentivaron a la masa de gente situada en la parte general a matear, zona donde  por un momento se vieron los indicios del nacimiento del moshpit. Pero todo se quedó en eso, parecía que todos reservaban sus fuerzas para los hermanos Cavalera. Dicho sea de paso, en todo momento Paco no dejó de incitar a todos a que se partieran la madre en vez de aventarse…

Evil Entourage dejó el escenario y a todos los presentes tras presentar su último disco, Into the Void. El plato fuerte de la noche estaba a punto de llegar.

Max & Igor Cavalera…

Tras una espesa de poco más de 30 minutos, de nueva cuenta las luces desaparecieron. De pronto, en lo alto detrás de la batería, Igor Cavalera apareció ya listo para tirar el lugar con su doble bombo, mientras que Marc Rizzo y Mike Leon llegaron a la tarima desde ambos costados del escenario. Segundos después, la leyenda viviente, Max Cavalera; apareció con guitarra en mano hacia el centro el escenario, mientras la locura ya se había apoderado de las entrañas del Circo Volador.

Beneath the Remains fue el primer corte para que oficialmente la gira Return to Beneath/Arise comenzara en México. Inner Self, Stronger Than Hate, Mass Hypnosis y Slaves of Hate marcaron el ritmo devastador de la presentación, con aire ochentero puro, mientras que el moshpit por fin se había manifestado en medio del lugar, así como un intenso calor.

A pesar de que el paso de los años le han cobrado factura a Max, éste no ha dejado la intensidad detrás, así como su manera de incentivar al público. Siempre aludiendo a alzar las “manos de fuego”, a cantar junto con él y a saltar sin parar. Primitive Future, Arise, Dead Embryonic Cells, Desperate Cry y Altered State continuaron con la ráfaga de riffs y baquetazos.

Mientras, en lo alto al fondo del escenario, Igor, a pesar de que ya no se le nota su característica velocidad de años anteriores, se encontraba dando una cátedra de cómo debe interpretar un baterista que aspire a llegar a su calibre. De hecho, se llevó más los aplausos del respetable ya que en algún momento del show, cambió su playera negra por un jersey de la Selección Mexicana de fútbol.  

Infected Voice, el muy esperado Orgasmatron de Motörhead y el cover de The Ramones, I Believe in Miracles, llevaron a Max a despojarse por un momento, a dejar su guitarra e interpretar ese pequeño homenaje a la banda de Punk. Tras esta canción, los Cavalera y compañía se retiraron para tomar aire y darle paso al encore.

No pasó mucho tiempo, para que el grupo de los Cavalera regresara al escenario. De manera contundente, dejaron salir a las Troops of Doom, seguido del clásico Refuse/Resist, lo que avivó la intensidad del moshpit y sus alrededores. Pero nadie estaba preparado para lo que seguiría después.

Un salto en el mood nos llevó a la mitad de la década de los 90 con Roots Bloody Roots, uno de los singles por antonomasia de los brasileños que, fue coreado de una manera ensordecedora por todos los presentes. La noche ya pertenecía a los Cavalera.

Para cerrar, Max y compañía dieron un breve repaso a la esencia de la gira que cerró sus presentaciones en México con una última canción, una especie de popurrí que incluyó, de nueva cuenta Beneath the Remains, Arise y Dead Embryonic Cells, con un breve intro de Raining Blood de Slayer.

Los Cavalera fueron aplaudidos como pocas veces su servibar ha visto en una despedida de alguna banda, mientras ellos, cansados y sonrientes sostenían una bandera mexicana con la leyenda Cavalera al centro. 

No cabe duda que la noche del viernes pasado fue toda una cátedra de auténtico Thrash y de parte de dos de los personajes más importantes del género, o como Max nombró al show en el momento, “el verdadero Sepultura”. 

Obviamente, muchos se hicieron la eterna pregunta, ¿en algún momento los hermanos Cavalera se reunirán con Andreas y Paulo? El tiempo nos lo dirá, aunque sinceramente el futuro no se ve prometedor para ese reencuentro.

Mientras tanto, en las afueras del Circo Volador, el tránsito estaba detenido por la cantidad de gente que asistió al regreso de los Cavalera a la capital mexicana, muchos abarrotaban los puestos de playeras, algunos más el de hot dogs mientras el frío comenzaba a hacer estragos en todos los que se habían quitado sus playeras por el intenso calor dentro del edificio.

La nueva misión era encontrar la manera más rápida para regresar, ya que las labores periodísticas aún no terminaban, a pesar de ser viernes por la noche y una noche como las de los videos de Sepultura a mediados de los 80 que a veces, solo a veces vez en Youtoube…

¡No olvides ver la galería completa del show aquí!

Oscar Cruz

Oscar Cruz

Dame un par de audífonos y llego a donde sea...
"I believe whatever doesn't kill you, simply makes you ... stranger!".

1 Comment

  1. Nancy
    26/11/2018 at 10:14 pm — Responder

    🤘

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