¿Qué puede ser más acelerado que un concierto de Brujeria? Tal vez otro concierto de Brujeria, después de que pudimos ver a Juan Brujo y compañía dar uno de los shows más intensos en la edición pasada del Vive Latino, los Mexecutioners regresaron el pasado 24 de noviembre a la Carpa Astros para cerrar su gira Make America Hate Again.

La noche de ese viernes pintaba para un desenlace extremo. La cita en la impresión del boleto decía a las 21:00 horas, pero no faltaron los fans from hell que desde una hora antes ya estaban haciendo fila para acceder a la Carpa Astros que poco a poco fue llenando su pista, mientras se vendían las cervezas, la hora de inicio llegaba.

Con un pequeño retraso de 30 minutos, pero con una pista completamente abarrotada, las luces y sonido de fondo desaparecieron para dar paso a los cánticos shamanistas de Pocho Aztlan, corte del último material discográfico de los llamados narcosatánicos a mediados de los 90 por la prensa amarillista. En cuestión de minutos, Juan Brujo, El Fantasma, Pinche Peach, El Hongo, Cynico y Hongo Jr ya habían desatado el caos en el inmueble ubicado sobre calzada de Tlalpan.

Los chingazos continuaron con un bloque clásico para los fans old school de la banda de chicana de culto. La Ley del Plomo, El Desmadre, La Migra y Echando Chingazos fueron el marco de múltiples moshpits, en toda la explanada de la Carpa Astros. La cerveza volaba al igual que los codazos y alguna que otra patada, mientras el Brujo se paseaba sobre la tarima junto a Fantasma, como los líderes auténticos líderes del ejército de Brujeria.

No podía faltar la dedicatoria al actual presidente de los Estados Unidos de América y nuevo objeto de atención para el Brujo y compañía; Viva Presidente Trump!, Seis Seis Seis y Pito Wilson enardecieron los círculos de slam dibujados por toda la zona, que hay que recalcar que no pararon en toda la presentación a pesar de ser chavorucos en su mayoría los presentes en el show. Colas de Rata cerraban con fuerza el pequeño bloque dedicado al magnate.

Obviamente, había llegado el momento de promocionar el nuevo disco de los pioneros del Death Metal, Isla de la Fantasia, Angel de la Frontera directos de Pocho Aztlan, aunque las cosas se pusieron un poco cachondas para Peach y compañía en Satongo, personaje más peligroso que el mítico Mecosaurio, por eso el Brujo y compañía no dudaron en hacer un baile sexoso sobre el escenario, bien cagado pero sexoso.

Las revoluciones y codazos volvieron con todo al ritmo de Desperado, Cuiden a los Niños y Anticastro -que ahora ya es Castro muerto, según el Brujo-, y una de las canciones más características e inconfundibles de los Mexecutioners, Brujerizmo. Hasta ese momento, el concierto se había desarrollado como un auténtico desmán, no faltó el mala copa que no aguantó el rigor de los chingazos y quiso pelarse en serio, pero la misma gente lo sacó por no aguantar las leyes del Brujo.

Marcha de Odio fue el preludio para que Peach y compañía llevaran el reclutamiento para el ejército del Brujo, el ejército de Brujeria con Revolucion, y mientras la guitarra de Cynico dejaba sordos a todos, Fantasma y los demás hacían el típico saludo del himno nacional al mismo tiempo que Peach nos convertía a todos en soldados del ejército de Burjeria, una vez más.

Después de la ceremonia militar, llegó el tiempo de la instrucción, Consejos Narcos empezó a volar aún más los speakers del lugar al mismo tiempo que Fantasma y Juan Brujo aventaban sobre todos algunos paquetes llenos de polvo blanco -quién sabe qué demonios era, pero pensar que era droga sería un cliché-, acto seguido continuaron las hostilidades con No Aceptan Imitaciones mientras se ofrecía como sacrificio una piñata que no duró ni cinco minutos entre todos los soldados del Brujo.

En medio de toda esta euforia, el clásico por antonomasia de la banda originaria de Tijuana y que generó toda su fama por puros chismes de la prensa sensacionalista, comenzó a sonar coreado por todos los presentes; Matando Güeros. Si había alguien que no hubiese recibido algún codazo, empujón, pisotón, tuviera polvo en el cabello o estuviera mojado por la cerveza que voló, definitivamente no había vivido el concierto de uno de los grupos más desmadrosos que su servibar ha visto sobre el escenario, y que con el paso de los años no han perdido esa intensidad.

El último baile por parte del Brujo y compañía se dio al compás de su clásico Marijuana -es su versión de la Macarena para el que no sepa-, eran casi las 23:00 horas y a pesar de haber tocado más de 15 canciones, la brutalidad y lo atascado del show habían hecho que se acabara en un abrir y cerrar de ojos.

Tal vez el mejor momento fue cuando una fan evadió al cuerpo de seguridad y se subió a cantar Matando Güeros con todo y el pequeño guardia que técnicamente arrastró hasta el lado de Fantasma, definitivamente en cada show de Brujeria sucede algo tan peculiar como esta escena.

Corto al parecer, pero cumpliendo las expectativas; cansados, zarandeados, agotados y muchos roncos, ése fue el saldo de Brujeria en la Carpa Astros cerrando su tour Make America Hate Again. Listos para su regreso en mayo para el Hell & Heaven.

Su servibar tenía que hacer una escala más, por eso había que abandonar rápido el lugar para alcanzar transporte y aprovechar el resto de la noche, no sin antes buscar el bonito souvenir y ver cómo algún soldado del Brujo pasado de copas, al pagar algunas playeras, dejó caer su cerveza sobre toda la mercancía, el vendedor ya no dijo nada…

Oscar Cruz

Oscar Cruz

Dame un par de audífonos y llego a donde sea...
"I believe whatever doesn't kill you, simply makes you ... stranger!".

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