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Crónicas

At the Gates en Argentina

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Jueves 10 de Septiembre. El frío invade la ciudad de Buenos Aires y la primavera parece cada vez más lejana. Después de todo la cita de esta noche nada tiene que ver con las flores y las mariposas. Los creadores y  mayores exponentes del death metal melódico llegaban una vez más a la Argentina para presentarse en el Roxy Live de Niceto.

Las bandas nacionales para la ocasión fueron Draconis, Calvario, Necratal y Matan SA. Todas con muy buen sonido y shows que no superaron la media hora de duración, pero que bien sirvieron para ir calentando al público que de a poco iba llegando para dar la bienvenida a los suecos.

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Es para destacar que una banda de este estilo utilice tanto volumen sin perder la nitidez. A mi entender, uno de los mayores puntos para destacar de At The Gates, que varió su repertorio principalmente entre sus últimas placas. La más reciente At War with Reality (2014) y su antecesor de estudio, Slaughter of the Soul (1996).

La apertura del espectáculo llegó de la mano de la oscura “El Altar Del Dios Desconocido”. El recitado extraído de la novela de Ernesto Sábato que Anton Reisenegger (Pentagram) supo grabar para el álbum que dio pie a esta última gira.

“Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:

1 - Dios no existe.

2 - Dios existe y es un canalla.

3 - Dios existe pero a veces duerme, sus pesadillas son nuestra existencia.

4 - Dios existe pero tiene acceso de locura, esos accesos son nuestra existencia.

5 - Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente, en otros mundos, en otras cosas.

6 - Dios es un pobre diablo con problemas demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento llega a ser Goya, pero generalmente es un desastre.

7 - Dios fue derrotado antes de la historia por el príncipe de las tinieblas, y derrotado, cometido como presunto diablo es doblemente desprestigiado puesto que se le atribuye este universo calamitoso.”

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Sobre el final, los guitarristas Anders Björler y Martin Larsson dieron unos últimos toques de afinación a sus instrumentos y mientras la gente comenzaba a gritar a la espera de lo que se venía, Tomas Lindberg irrumpió en la escena para dar pie a Death and the Labyrinth.

Como diría una persona que conocí hace unos años… “Quisiera haber nacido en Suecia para gritarles: Son lo más grande del heavy nacional”. Y es que el agite constante por parte del frontman de la banda nos hace pensar que se trata de uno más de nosotros, que perfectamente entiende la desbordante pasión que nos genera esa expresión artística sin igual que es la música.

No dejó de moverse un segundo para poder interactuar con cada una de las personas que estuvieron allí, mientras movía un abrazo invitando a cantar los coros o seguir las melodías más gancheras de la mano de esas armonías de guitarra que le dieron forma al metal de Gotemburgo.

Si bien recién saludó promediando el quinto tema, la conexión con la audiencia no faltó jamás gracias a los factores ya mencionados.

La seguidilla de temas, “palo y “palo” uno atrás del otro y los climas generados por punteos simples pero efectivos para separar algunos de ellos, le dieron un ritmo perfecto al show que duró una hora y media aproximadamente.

Todo parece indicar que At the Gates volvió para quedarse y que el tiempo proyectado en medio sirvió para afianzar a los maestros de un estilo que aún siguen dando cátedra.

 

Cronista: Marcos Lowi
PH: Flor Conde ( Flor Conde fotografía )
Mirá el álbum completo en: https://goo.gl/WpDtWL

Fotógrafa y escritora argentina. https://www.facebook.com/produccionesflorconde https://www.facebook.com/Florcondefotografia

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Crónicas

Un último concierto para mi muerte - Parte 1

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Siempre debo encontrar alguna excusa para poder escribir con un estilo real, sin temor a que puedan bajarme el pulgar. La sinceridad es como el rock, se puede oler… y sentir. Hoy voy a ser sincero con personas que no conozco, ni conoceré, al menos en este universo. Los lectores.

Siguiendo la línea de sinceridad, quiero aclarar que, si no gustas de la lectura o simplemente entraste buscando noticias, este artículo no es para ti. Te ofrezco mis disculpas.

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Volviendo al foco central

El telón de la vida se cerrará a través de mis ojos. Hace mucho que vengo arrastrando los síntomas de un supuesto aneurisma y he alcanzado el punto más álgido desde que inició el presente mes. Mareos, vértigo, arcadas, dolor de cabeza, tensión en el cuello, dolor detrás de los ojos, etc. Todos esos síntomas coronados por estados graves (mi madre) y muerte de familiares (tíos) a causa de la misma enfermedad. Como se sabe, el aneurisma es una enfermedad altamente congénita. Tengo todos los boletos comprados para ser uno más en la lista y habito en la resignación desde hace unos años, sé que voy a partir; no sin antes pasar el día más feliz de mi vida en un concierto/festival de rock.

No pienso hacer un embole de artículo, está claro que la desgracia propia es el regocijo de gente ajena, pero hasta la ‘tristeza’ cansa. Me siento aturdido las 24 horas del día, no por alcohol, sino por los mareos de mierda que no paran ni cuando duermo. Si me dicen que es imposible marearse mientras estás dormido, entonces confirman mi peligro de extinción. Camino mareado, como mareado, escribo mareado, escucho música mareado, beso mareado, pienso mareado, me ducho mareado y cuando bebo un poco de alcohol, se me pasa. Una picardía. De todas formas, dejé de libar hace un mes, por precaución y miedo, principalmente miedo. No soy yo, no soy feliz. El vértigo y las ganas de vomitar por las noches me convirtieron en todo lo que siempre odié, una persona que no quiere estar en cama.

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Por alguna estúpida razón, nunca he querido que un médico confirme lo que tengo, siento que voy a comprometer a gente que me estima y van a sentirse culpables de no haberme podido ayudar. Busqué información sobre este tipo de conducta y no solo es una rareza mía, mucha gente prefiere vivir en la ignorancia y dejar que la propia enfermedad oculta los mate, antes de morir por depresión o desahucio. He tratado de sobrellevar estos síntomas desde hace 7 años, pero parece que entré en la última etapa. No se puede disimular más y los exámenes son inevitables.

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Ya no se trata de tener algo porqué vivir, sino algo porqué morir. Y si he de morir por algo, que sea rock. Quizá se lea muy novelesco, pero es lo último que quiero hacer. Yo me amo y no puedes engañar a la persona que dices amar porque entonces de los desconocidos, ¿qué puedes esperar? Simplemente quiero divertirme, amar y vivir el momento. Disfrutar de ese día junto a la persona correcta, ella. Comer y beber sin preocuparme por las consecuencias, así quede convaleciente al día siguiente. Gastar, lo que me queda de vida, en el pecado más grande que me permití: Querer vivir por y para la música; que sea rock.

Parece que no cumpliré el deseo de ver a AC/DC en vivo... pero The Strokes e Interpol de seguro tienen su lugar en el iPod de Dios.

Mañana guardo cita médica y la verdad que cualquier diagnóstico, ahora, me sabrá a victoria. Tengo presente que me gusta ganar; y perder no me causará dolor.

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Aquí finaliza la parte 1. Restan 2.
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