Ciertos acontecimientos logran marcar el ritmo y ¿por qué no? el rumbo de nuestras vidas. Algunos incluso logran trascender la individualidad para convertirse en parte fundamental de la historia.

“Passion and Warfare” (1990) merece no menos que esta simple introducción. Su lanzamiento logró catapultar la carrera de, un ya consagrado, Steve Vai, y el festejo de su 25 aniversario se hizo eco mundial. 140 presentaciones a lo largo y ancho del globo culminan esta noche en la que unos pocos privilegiados seremos testigos del último show con tal motivo. El lugar elegido fue ni más ni menos que el mítico estadio Luna Park de Buenos Aires, vestido de gala para la ocasión, con butacas desplegadas en cada rincón a fin de vivenciar esta experiencia un nivel más allá…

Dato curioso: Previo al espectáculo que nos congrega, el “Guitar Hero” de nuestros días, montó dos funciones más en el país; en las provincias de Córdoba y Santa Fé respectivamente. Momentos antes del sorpresivo comienzo, Daniel Telis sería el encargado de dar el puntapié inicial al virtuosismo y la magia llevados a la música misma.

Número más que acertado en el que se presentó en un formato de power trío, no muy distante al que Vai dejaría ver minutos más tarde. Sin más preámbulos, los inconfundibles sonidos de una guitarra que simulan onomatopeyas humanas se oyen a lo lejos… Los reflectores se apagan y la pantalla se enciende. La misma proyecta una escena de la clásica película “Encrucijada” (“Crossroads” – 1986) en la que Jack Butler (Steve Vai), el guitarrista del diablo, se bate a duelo con un virtuoso joven interpretado por Ralph Macchio.

Las luces que se aprecian sobre el escenario no provienen del mismo, sino del frontman y su guitarra, como si se tratara de un ser luminiscente proveniente de otro planeta. ¡Un goce total para todos los sentidos!

Ph: Jimena Savelli.

Denso y potente son las principales características del riff inicial de “Bad Horsie” de “Alien Love Secrets” (1995), la primera de cuatro canciones antes de que comience la ejecución del álbum por completo. Las mismas fueron “The Crying Machine” de “Fire Garden” (1996), “Gravity Storm” de “The Story of Light” (2012) y “Whispering a Prayer” de “Alive in an Ultra World” (2001).

A continuación sería el mismísimo Brian May de “Queen” quien presentara “Liberty”, pero no se emocionen demasiado, tal como aclaró Vai… Ésta llegaría a través de una proyección en la pantalla que cumplió un papel fundamental, interactuando con los músicos y el público presente, a lo largo de toda la velada. Incluso los “errores” son perfectos de la mano del “amo de la guitarra”. Y es que tuvo que frenar el tema cuando notó que tenía la guitarra equivocada. La ovación, no obstante, no se hizo esperar. El resto del setlist conservó el orden en el que las canciones aparecieron publicadas originalmente.

PH: Jimena Savelli.

“Erotic Nightmares”, “The Animal”, “Answers”, “The Riddle”, “Ballerina 12/24”, “For the Love of God”, “The Audience Is Listening”, “I Would Love To”, “Blue Powder”, “Greasy Kid’s Stuff”, “Alien Water Kiss”, “Sisters” y “Love Secrets”.

Los climas que se sucedieron entre una obra y otra generaron una dinámica increíble, pero si de puntos máximos hablamos, dos inesperadas intromisiones se merecen un párrafo aparte. La primera fue la de “Joe Satriani” en “Answers” donde además de felicitarlo por el momento que está viviendo, literalmente lo invitó a improvisar sobre la marcha.

Recurso sencillo y efectivo a la vez acortando las distancias. Y la segunda fue la de John Petrucci de “Dream Theater”, quien le agradeció por la inspiración, y dejar la vara tan alta desde aquel entonces. Como si esto no fuera suficiente, antes de despedirse y posterior a presentar a los músicos que lo acompañaron a lo largo de esta gira (Philip Bynoe en bajo, Dave Weiner en guitarra y teclados y Jeremy Colson en batería) llegarían tres perlas más en dos bloques, comenzando por “Stevie’s Spanking” (cover de Frank Zappa) y “Racing the World” por un lado, y el gran cierre a cargo de “Fire Garden Suite IV – Taurus Bulba”.

PH: Jimena Savelli.

Vale destacar que el showman se mostró más que agradecido, tanto con la banda que lo escolta (quienes, en sus propias palabras, son como una familia) como a la audiencia, responsables de que este disco en particular sea realidad.

Sin mucho más que agregar que pueda escapar a la obviedad, desde acá seguimos recibiendo con ansias tales muestras de arte y buen gusto en medidas exactas hasta una próxima visita.

 

Reseña por: Marcos Lowi

Florencia Conde

Florencia Conde

Fotógrafa y escritora argentina.
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