Dejé de escribir hace un par de meses porque me cansé de repetir la misma fórmula. Me invité a la reflexión y decidí aplazar un par de semanas las redacciones. Los plazos se extendieron y las ganas de volver a escribir se fueron dilatando. Me gusta estar musicalmente informado y esporádicamente leo artículos en diferentes páginas vinculadas al rock; me sentía y me sigo sintiendo maltratado, me siento maltratado como lector y hasta empiezo a dudar sobre el buen gusto de la gente. Digo, ¿Se vale escribir cualquier cosa para vender? Es real entonces esa frase que vengo acuñando cada que tengo la oportunidad y que reza de la siguiente manera: “¡La primicia ha matado el concepto!” Para escribir un artículo debes tener 2 principios y saber diferenciarlos; la libertad y las obligaciones, el orden puede variar y eso depende más del estilo del autor pero estos 2 principios no pueden faltar. Son como el agua y el pan. Estoy avivando giles, pero no importa. Esto se trata de respetar al lector porque al final del día, son ellos los que van a decidir qué tan bueno o malo eres escribiendo y defenderán o sepultarán el prestigio de la página que está albergando tu artículo. No importa qué tan nutrido sea tu texto o qué tanto sepas, si el lector no se llevó nada a casa, entonces estamos haciendo algo mal.

Hecha ya mi breve, pero imperiosa reflexión; hoy vengo a hablarles de algo que nos interesa a todos los que seguimos esta página. Les hablaré de una banda que venía anunciándoles desde hace años, sin siquiera conocerla. Pero, ¿Cómo es eso posible? -Te estás preguntando- Ni yo sé la respuesta; viste que a veces te pasas años esperando a “una” persona en especial para que sea tu complemento por el resto de tu vida ¿Cómo la esperas si ni sabes de su existencia? ¿Cómo sabes que esa persona es real o que se cruzará en tu camino? No lo sabes, ¡No lo puedes saber!, pero lo presientes, lo anhelas, tienes la esperanza de que así sea, ¿No? Bueno eso me pasó a mí con Royal Blood. La banda de la cual yo ya era seguidor sin que ellos supieran siquiera que serían una banda.

Ver a una banda en concierto es muuuy diferente de escucharla en disco o en una fiesta del fin de semana. Ver a una banda en concierto es un hecho cultural, es algo de lo que me he perdido, me pierdo y seguiré perdiendo por vivir en un país donde el ROCK no es negocio (Solo me queda conformarme con YouTube). Así como nunca ví a Led Zeppelin, Queen, The Beatles, Pink Floyd, Rage Against The Machine, Muse, The Black Keys (por nombrar las más conocidas) … Probablemente nunca vea a Royal Blood. Hablando mal y pronto, el rock en Lima está muerto ¡MUERTO! Y el que lo niegue, puede escribirme; amablemente le enviaré 72 tipos de argumentos diferentes, todos igual de convincentes… Pero bueno, ése es otro tema que da para debatir largo y tendido (1).

Bueno, ¿Por qué toqué el tema de los conciertos? Porque para mí, las buenas bandas se ven en vivo. Los buenos se ven en “La cancha”. La primera canción que escuché de Royal Blood fue Hook, Line and Sinker, pasaron 20 segundos e inmediatamente supe que esta banda tenía el “fuego sagrado” cuando me enteré que solo eran 2 integrantes, escuchar toda su discografía era casi una obligación. Me preguntaba ¿Cuántos discos tendrían juntos?, Porque encontrar y desarrollar  un sonido característico como banda es muy difícil, suele tomar mucho tiempo de ensayo y preparación. Un mago necesita un escenario para demostrar su magia. Una gran banda necesita un escenario para demostrar  su música. Porque yo no me como la galleta esa de que hay bandas que suenan mejor en estudio que en vivo… Pero bueno, ése es otro tema que da para debatir largo y tendido (2).

Ver un concierto de Royal Blood es entender de qué se trata el rock. Mi juicio crítico se detiene ante esta banda y se dispersa, es así, créeme que no exagero. Un bajo, una batería, segundas voces en pista de grabación y la voz principal son lo único que necesitan. Claro está que detrás de esto hay toda una ingeniería de sonido complicada y aburrida de explicar (a los que están empezando a dedicarse al mundo de la música, les recomiendo altamente que lo averigüen). Grande fue mi sorpresa cuando me enteré que apenas llevan 2 discos: Royal Blood (2014) y How Did we Get So Dark? (2017). No voy a mencionar mis canciones preferidas porque esta vez sí sería un error hacerlo. Estaría condicionándolos. No les va a tomar más de 90 minutos escuchar todas sus canciones y créanme que va a ser los mejores 90 minutos invertidos en la música. Deben jerarquizar cada canción por separado y no mezclarlas. Yo siempre trato de que los amores y los odios no trastoquen ni transgredan mi lógica, mi modo de pensar y mucho menos mi modo de actuar porque eso es lo correcto. A veces lo logro pero la mayoría de veces no puedo. Es lo que me pasa ahora, que escucho por enésima vez sus 2 discos mientras escribo este artículo. Yo te entiendo si encuentras mi actitud reprobable, porque claro, desde la imparcialidad no se puede hablar. Tienes razón. Que me guste a mí, no signifique que esta banda sea ahora la salvadora del rock, no señor… Pero créeme que hay algo diferente en esta banda, créeme que llevo 885 palabras escritas y siento que debo continuar, que debo continuar solo para deshacerme en elogios… Y es ahora cuando sé que es momento de parar.

Christiam Palacios

Christiam Palacios

Soy el mejor de los peores músicos... Soy el peor de los mejores publicistas... Ahora solo quiero escribir, sin pecar de sensacionalista.

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