Nuevamente se llevaron a cabo los premios Grammy, titulados como los premios más importantes en la música, que galardona a artistas con un gran respaldo de discográficas de gran peso en la industria musical. Una ceremonia que contó con la participación, entre otros artistas, de Metallica junto al prestigioso pianista chino Lang Lang, y a los dos Beatles que aún están entre nosotros, Paul McCartney y Ringo Starr; pero que a pesar de la inclusión de nombres reconocidos en la historia del rock en sus escenarios, no logra aún darle el lugar que merece el rock en esta tradicional premiación de la música.

La entrega de los galardones ha sido cuestionada en numerosas ocasiones por el criterio de selección de sus nominados y de sus ganadores, dado que por lo general son artistas y grupos que tienen una gran cantidad de ventas y exposición en distintos medios, así como el apoyo de la industria musical en detrimento de otros grupos y solistas que no pertenecen a multinacionales de la música. Esta edición de los Grammys, la número 56, no fue la excepción en la mayoría de las ternas, inclusive con algunos momentos donde se volvió a sentir el histórico menosprecio que estos premios tuvieron hacia el rock y sus artistas. Ejemplo de esto fue la insultante omisión de Jeff Hanneman, legendario guitarrista de metal y miembro fundador de Slayer, y de Clive Burr, gran baterista y parte de Iron Maiden durante sus primeros tres discos, en el especial ‘In Memoriam’, en el cual recuerdan a músicos fallecidos en el año. Hanneman y Burr dejaron este mundo en el 2013, el primero producto de una insuficiencia hepática que derivó en cirrosis, y el segundo por esclerosis múltiple.

La lista de nominados también fue otro punto de controversia: en las ternas Álbum del Año, Grabación del Año, Canción del Año, Mejor Artista Nuevo y Mejor Video Musical no apareció ninguna referencia a un grupo de rock o a un artista de este género. Si bien cada edición de los Grammys cuenta con sus propias nominaciones dentro de la categoría ‘Rock’ (como también están las categorías ‘Pop’, ‘Electrónica’, ‘Blues’ y hasta ‘Reggae’ con sus propias nominaciones) llama mucho la atención que en las nominaciones recién mencionadas no haya habido una sola mención a alguien vinculado al género rock. Por no mencionar la terna de Mejor Álbum Latino de Rock/Urbano/Alternativo, que mezcla estilos y grupos sin mucho parecido entre sí (los conocidos veteranos rockeros de El Tri junto con Los Amigos Invisibles y los argentinos Illya Kuryaki and the Valderramas,  dos grupos que poco y nada tienen que ver con el rock), dejando de lado a muchos artistas y bandas rockeras sin la posibilidad de competir por el premio. De más está decir que el Grammy para esa inusual categoría fue para La Santa Cecilia, grupo que fusiona ritmos como la cumbia, el bolero y las rancheras, con su disco ‘Treinta Días’.

Más allá de las disidencias que puedan existir en los ganadores dentro de las nominaciones de la categoría Rock, dentro de ciertas líneas generales se ha mantenido una coherencia en cuanto a los nominados y a los ganadores, siendo justa la premiación de Cut Me Some Slack como Mejor Canción Rock, compuesta por Paul McCartney, Dave Grohl, Krist Novoselic y Pat Smear para el documental Sound City; así como el galardón que recibió Black Sabbath por Mejor Interpretación Metal con God Is Dead? de su última placa 13. Pero vuelve a llamar la atención que entre los nominados de gran nivel como David Bowie con su The Next Day, o Queens Of The Stone Age con …Like Clockwork, incluyendo el regreso de Black Sabbath, se eligiera nada más ni nada menos que Celebration Day de Led Zeppelin, el disco en vivo que contiene los temas que la banda presentó en el Arena de Londres en el año 2007 y que vio la luz en formato físico en el 2012. Nadie dudará de la calidad de este concierto de esta mítica banda, pero estamos hablando de discos grabados en el 2013, con lo cual se vuelve a poner dudas en cómo trata la entrega de los Grammys al rock.

Aún cuando los premios Grammy han avanzado mucho en abrirse al público rockero desde eventos desgraciados para el rock como lo sucedido en 1989 cuando Metallica perdió en la categoría Mejor Interpretación Metal/Hard Rock con Jethro Tull, aún siguen demostrando que no están dispuestos a reconocer al rock como un género que da trabajos notables, con artistas que merecen reconocimiento o, cuanto menos, que le hacen ganar a la industria millones cada año, tanto o más como los que la misma industria premia en los Grammy. No se puede seguir aceptando que si bien Metallica tuvo su lugar nuevamente, esta vez sobre el escenario, a Nine Inch Nails y Queens Of The Stone Age se les haya negado la transmisión de su show cuando estaban tocando. Hace mucho que es tiempo de que se reconozca al rock, que se legitime merecidamente. Quizás estos premios no sean el lugar más adecuado, por estar llenos del vicio por el vil metal; pero al menos, si quieren incluir rock, que lo hagan como el rock merece.

Sebastian Diaz Guevara

Sebastian Diaz Guevara

Servidor del rock desde mi vocación de Periodista. Seguidor de la buena música desde que Pink Floyd hizo estallar mis oídos. Fanático del metal, el punk, el rock en general, sin géneros ni categorías.