El sueño de la mayoría de los seres humanos es ser uno mismo. Cierto, antes de alcanzar la meta se pasa por un proceso de imitación, pero más tarde que temprano se llega a la ansiada autenticidad. ¿Por qué en la música habría de ser diferente?.

Desde hace algunos años, todo es un clon de otro clon de otro clon y así sucesivamente. Ya no importan contextos, ideologías, filosofías o influencias en el análisis de una banda. El clon se ha convertido en la palabra mágica de la descalificación. Y por si fallara el conjuro, tenemos la frase maestra de: “todo suena igual”.

Una vez armados de estas palabras mágicas, comienza el desfile: si se le habla de MUSE a un melómano, el responde RADIOHEAD; si aparece Jet, habla de AC/DC, algunos dicen que FRANZ FERDINAND es TALKING HEADS y COLDPLAY un clon de U2.

Entonces, ¿Qué debería hacer Matt Bellamy, vocalista de MUSE, ¿operarse para que su voz no recuerde a Thom Yorke? Y con esa honestidad que tanto nos caracteriza a los mexicanos, pregunto ¿Si tuviera necesidad de imitar copiaría algo de todos conocido para que todos lo noten?.

Dejemos unas líneas al “todo suena igual”. La verdad es que Juan “punk” (es un decir) aborrece el gótico y jamás lo ha escuchado, pero “todo le suena igual”. Tengo a la mano unos discos de Nirvana que siempre suenan igual, pero son tan buenos. Los venerados BLACK SABBATH regresaron con su sonido de su época dorada y nadie se los reclama. ¿Qué esperaban?, ¿Que sonaran como los RED HOT CHILLI PEPPERS o que sonaran a PEARL JAM?. Mejor cuidémonos de los prejuicios y de la ignorancia, que los clones se eliminan solos.

Para EL CLUB DEL ROCK – TIM DRAKE