Ah, el death rock. Aquel engendro ambiguo de la unión entre punk, horror, post-punk y en algunos casos industrial y gótico e inclusive hardcore, cada tanto da la cara para llevar sonidos crudos hasta extremos oscuros con grandes resultados. Vamos a sincerarnos un poco, lamentablemente los vaivenes (o desidias) de la industria cultural musical hacen que el death rock no tenga el reconocimiento que merecen. Nombres como Horror Vacui o los míticos Christian Death son a nivel masivo un tesoro para entendidos, por desgracia. Pero como decía, cada tanto tiempo, en medio de panoramas musicales adversos para el death rock, surgen trabajos que no sólo merecen más de una escucha, sino que deberían generar que el mundo le pida disculpas al género. He aquí uno de esos discos: Elodio (Quelonio Records, 2015), segunda placa de estudio del dúo Di Giovannis.

Sigo en plan de sinceridad: yo no conocía a Di Giovannis hasta que, en aquella épica noche en que The Cure volvió a la Argentina, el grupo conformado por Victoria Rodríguez Agnese en bajo y Alexis de Almeyda en guitarra y voz tomó el escenario del estadio River Plate para entregar su ríspida, potente y tétrica música. De más está decir que quedé estupefacto ante el espectáculo que tan sólo dos personas daban frente a más de 40.000 personas, y sin dudas quedaba más que claro por qué el mismísimo Robert Smith los escogió para ser sus teloneros. Las canciones exhibidas, en su mayoría de su primer álbum autotitulado, ya eran un suceso notabilísimo en el ambiente argentino, qué decir del mundillo paralelo del death rock, para el cual Di Giovannis supone una de las cartas más fuertes. Ahora con Elodio, el dúo confirma por qué debemos escuchar más death rock.

Lo dije con el repaso de What Does Anything Mean? Basically de The Chameleons, cuando un disco abre con un grandioso instrumental y de ahí pasa a un temazo clásico, no hay chance de perder. En el caso de Di Giovannis pasa por el tema que da nombre al disco, seguido de Terrible, una brutal oda al punk rock de excelente factura, violento y efectivo a partes iguales. Y si hay algo que puede notarse desde este primer par de canciones es un notable crecimiento y maduración de la construcción de los temas, que si bien pueden no ser tan hirientes y punzantes como antes, son más sólidas que nunca. Esto ya se hacía presente desde la carta de presentación de Elodio, la corta en duración pero intensa Resurrección, o el cierre con El Rojo Río.

Elodio es claramente un disco propio de un proceso de madurez musical. De temas que iban al impacto como único objetivo, el dúo pasó a canciones envolventes y hasta más dramáticas en su pulso tenebroso, mucho más efectivo para dar esa sensación de suspenso que precede al horror. Sí, no es tan anárquico y descontrolado como su fabuloso debut del 2011, pero musicalmente el grupo ha crecido varios escalones, entregando piezas mejor construidas, más sofisticadas y que mantienen el espíritu desafiante del dúo.

Que el segundo álbum de una banda tenga tanta dinámica, solvencia, potencia y solidez, en un repertorio mejor desarrollado y con un sonido mucho más completo y contundente, habla de que quienes crearon tal disco tienen aún mucho por dar. Lo único que debemos esperar ahora es que Di Giovannis no tarden otros cuatro años para entregar su tercera placa, porque Elodio resultó no sólo uno de los discos argentinos del año, sino todo un magnífico ejemplo a seguir dentro de la inusual vía del death rock.

Puntaje: 9,35

Redactores El Club Del Rock

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Grupo de colaboradores colombianos, méxicanos y argentinos de EL CLUB DEL ROCK.

1 Comment

  1. yo
    28/10/2015 at 12:26 am — Responder

    Alto disco

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