Luego de una primera jornada muy intensa, el segundo día de la quinta edición del Candelabrum Metal Fest no se quedó atrás.
La jornada comenzó nuevamente desde temprano, aunque las condiciones climatológicas no cambiaron demasiado, el calor y la lluvia volvieron a convertirse en parte del escenario.
Sin embargo, esto no mermó el ánimo de los metalheads, quienes, pese al desgaste acumulado del primer día, mantuvieron el headbanging y los mosh pits prácticamente en todo momento, principalmente del lado de la zona General.
13 de septiembre de 2026…
Los decibeles se mantuvieron arriba durante el domingo del Candelabrum, aunque el día también estuvo marcado por sesiones intensas e introspectivas, de esas que te dejan pensando.
Aunque el cierre fue estrepitoso, dinámico y de esos momentos que, sin duda, quedan marcados en la historia del festival mexicano.
En cobertura de El Club del Rock, este es el breve relato de lo sucedido…
Silent Tombs
Comenzó el segundo día del Candelabrum Metal Fest y, aunque había muchos “lampareados” después de la primera jornada, la actitud permanecía intacta. Silent Tombs saltó al escenario con su propuesta de Metal extremo, buscando crear atmósferas envolventes desde los primeros acordes.
Directamente desde Colima, el grupo puso la vara muy alta para el resto de las bandas que todavía tenían por delante una larga jornada en La Velaria.

Voltax
Segundo round del día. “El de estudio”, si esto fuera una pelea de box, pero eso poco le importó a Voltax, que llegó desde la Ciudad de México para aumentar el ritmo en La Velaria con riffs acelerados.
En el marco de su 20 aniversario, la banda que se ha ganado su reputación escenario tras escenario dejó claro que ya son palabras mayores dentro de la escena metalera mexicana.
Under Moonlight Sadness
Tercer episodio. Under Moonlight Sadness saltó a la tarima ya en pie de guerra y sin dar tregua al público, que poco a poco llenaba La Velaria.
La reunión especial, después de más de 20 años fuera de los escenarios, estuvo armada con guturales y gritos al compás de baquetazos que retumbaron por todo el lugar. Metal para quienes llegaron al Candelabrum con la “armadura puesta”. Y después de esta presentación, quedó una pregunta en el aire: ¿volverán a la actividad?
Phlebotomized
Cuarto round y Phlebotomized salió golpeando como una máquina, invitando al mosh pit con cada acorde.
Death Metal directo desde Países Bajos, crudo y con raíces que se remontan a finales de los 80, para continuar con la descarga sonora y eso que a media presentación cayó una tormenta “marca diablo”, pero que no mermó el show de la agrupación.
Mournful Congregation
Quinto episodio. Pese a las condiciones climáticas, el ánimo no decayó y, con un intro que parecía hecho para acompañar la lluvia, Mournful Congregation arrancó con acordes lentos e intensos, creando las condiciones para una ceremonia de Funeral Doom Metal australiano.
Piezas densas, con acordes extendidos y lastimeros que, si bien bajaron la velocidad del festival, provocaron un ambiente idóneo para una tarde lluviosa. La tormenta encontró su propia banda sonora.
Misþyrming
Sexto round, prácticamente la mitad de la jornada. “¿Qué pasa, México?”, preguntó Dagur Gíslason para arrancar la sesión de Black Metal islandés de Misþyrming.
Lo que siguió fue un caos melódico e intenso, en el que cada canción volvió a sacudir La Velaria y devolvió velocidad a un festival que había encontrado en la lluvia un inesperado cambio de ritmo.
LIK
Séptimo asalto y las hostilidades únicamente incrementaron con LIK, que volvió a repartir otra dosis de Death Metal, directamente desde Estocolmo.
El headbanging fue total con cada una de las piezas, que llegaban como jabs directos a la quijada de los presentes. Mucha energía y una Velaria que volvía a recuperar intensidad conforme avanzaba la tarde.
Warning
Octavo round. Llegó el momento del Doom emocional en una tarde llena de matices con Warning.
La agrupación de culto, forjada en Essex y con una historia que se remonta a mediados de los 90, llevó a La Velaria tonos pesadísimos, pero cargados de sentimiento. Fue un momento de introspección y recuerdos en medio de una jornada que hasta entonces había pasado de la velocidad a la contemplación y de regreso.
… And Oceans
Noveno round, entrando a la recta final. “¿Cómo estás, México?”, preguntaron los finlandeses de And Oceans antes de volver a acelerar los decibeles con su dosis de Black Metal, acompañada por elementos industriales y electrónicos.
La velocidad y los gritos ensordecedores marcaron una de las presentaciones más intensas del último día del Candelabrum. El mosh pit volvió a aparecer y La Velaria recuperó toda su energía.
Como nota cultural, Mathias Lillmåns, vocalista, y Pyry Hanski, bajista, no pudieron hacer el viaje a México.
Aura Noir
Décimo round, el decisivo. Aura Noir no dio tregua pese a casi dos días de ruido, distorsión y Metal.
Su Black Thrash, con tonos clásicos de ambos géneros, pero con una identidad propia, invitó a los presentes a continuar saltando y haciendo headbanging como si no hubiera un mañana. El cansancio comenzaba a ser evidente, pero todavía quedaban varios golpes por recibir.
The Haunted
Onceavo round. La fatiga ya era visible entre varios integrantes del público, pero eso no le importó a The Haunted, que salió dispuesto a destrozar el escenario.
El grupo sueco entregó una descarga de golpes secos y directos a la cabeza, mientras Marco Aro incluso se golpeó con el micrófono y consiguió que el mosh pit se extendiera por ambos lados de la zona frente al escenario. Después, bajó de la tarima para llevar la intensidad todavía más cerca de los presentes. ¿Fue de las mejores presentaciones del festival?
Loudness
Round 12, penúltimo esfuerzo. El Heavy Metal old school llegó de la mano de Loudness, leyenda japonesa directamente desde Osaka y con el peso de décadas de historia sobre el escenario.
La banda mantuvo arriba los decibeles cuando el cansancio ya comenzaba a hacerse evidente entre los asistentes. Era el penúltimo episodio de una jornada que todavía guardaba un último golpe.
Old Man’s Child
Round 12 + 1, el último jalón. Melódicamente aterrador, Old Man’s Child salió al escenario para poner el punto final al segundo día de la quinta edición del Candelabrum Metal Fest.
Y no era cualquier presentación, por primera vez en su historia, Old Man’s Child tocó en México y Latinoamérica, y eligió el Candelabrum para hacerlo. Pese a que algunos mencionaron que se escuchaba “bajito” Galder y compañía respondieron a la expectativa con un cierre majestuoso.
La quinta edición del Candelabrum Metal Fest llegó a su fin después de dos días y 26 bandas de Metal. Mientras los asistentes volvían a sus casas u hoteles durante la noche, solo quedaron un par de preguntas en el aire: ¿qué bandas se presentarán en la siguiente edición del Candelabrum? ¿Sí serán dos escenarios el próximo año?
Supongo que pronto lo sabremos…